El papel reivindica su protagonismo en la Movida, de la carátula al fanzine

El Papel de la Movida
El Papel de la Movida |El Papel de la Movida

La Movida tuvo en el papel uno de sus soportes: el usado para escribir canciones y guiones, para dibujar, para fotografiar, para carátulas, para carteles que anunciaban conciertos y películas, para fanzines y novelas. Aunque no se había reivindicado hasta ahora, con la exposición "El papel de la Movida".

Casi 500 obras, muchas inéditas, muestran desde mañana hasta el 22 de septiembre, el protagonismo del papel en esta revolución cultural y social en el tránsito de los años setenta a los ochenta del siglo pasado, en el Museo ABC de Madrid, ciudad en la que tuvo su epicentro.

"Nunca en Madrid se consumió tanto papel", asegura el comisario de la muestra, el pintor y productor musical Pablo Sycet, activista de este movimiento transgresor que impuso una libertad que "llevó a los artistas a ponerse el mundo por montera y saltar de una disciplina a otra".

Ejemplo de ello con los cuadros firmados por Alaska, Tino Casal o Carlos Berlanga, mucho más conocidos por sus canciones. Y también la sección "Gente y aparte" que desde 1987 se incluyó en la edición sabatina de ABC y en el que los protagonistas mostraban su manejo de otras disciplinas artísticas.

Carlos Berlanga es precisamente, por su carácter multidisciplinar, uno de los protagonistas de la exposición, ya que ejerció como cantante y compositor de Pegamoides y Dinarama, pintor, ilustrador, escritor y dibujante de cómics, y de él se exhiben algunas de sus creaciones en estas distintas facetas.

LA MUESTRA ARRANCA CON UNA BIENVENIDA DE McNAMARA

Dividida en seis capítulos, la muestra arranca con una bienvenida de Fabio McNamara, icono de esos años y musa de Pedro Almodóvar, y un "incunable" del artista callejero Muelle, ya que "es de lo poco que se conserva en papel" de quien llevó su arte a las calles madrileñas, ha explicado el comisario.

En "Pintura e ilustración", se muestra el auge de la obra seriada en esas dos décadas, con originales de colecciones periódicas de litografías, grabados y serigrafías y el renacimiento de la pintura de la mano de Carlos Alcolea, Miquel Barceló o Juan Uslé y bajo la estela pionera del sevillano afincando en Madrid Luis Gordillo.

El apartado "Fotografía" recoge algunos de los retratos de personajes emblemáticos de la Movida y testimonia además cómo el fotógrafo empezó a tomar protagonismo y a ponerse también delante de la cámara, con Pablo Pérez-Mínguez, Alberto García-Alix y Ouka Leele.

"Diseño gráfico y música" se centra en las icónicas carátulas de discos que marcaron la memoria musical de toda una generación, una selección de una exposición anterior en la que varios artistas diseñaron su portada de discos ideal, y en letras y melodías autógrafas de canciones, escritas por sus autores en hojas de libretas, como las de Alaska, Luz Casal o Gabinete Caligari.

Una futurista peineta diseñada para Martirio por Jesús Sánchez y Manuel Salas preside el área dedicada a la "Moda", con bocetos y figurines de Sybilla, Agatha Ruiz de la Prada, Francis Montesinos o Antonio Alvarado, quien se unió a la popularización de las artes llevando un desfile de moda a la mítica sala de conciertos Rock-Ola.

En "Cine" se reúnen carteles de películas como "Matador", de Almodóvar, obra de Juan Gatti y Carlos Berlanga, y "¿Qué hace una chica como tú en un lugar como éste?", de Fernando Colomo y con música de Burning. También se exhiben guiones originales y programas de mano.

Unos carritos distribuidos por la sala acogen ejemplos de fanzines que proliferaron en la Movida, así como revistas que informaban de este movimiento, como La Luna de Madrid, Dezine y Madrid me mata.

Forman parte de la sección "Letras y prensa", que también recoge los efectos de la Movida en la literatura de esos años y posteriores, con obras como "Una mala noche la tiene cualquiera", de Eduardo Mendicutti o "Los padres viudos", de Vicente Molina Foix, de algunas de las cuales se muestran los manuscritos originales.

Completa "El papel de la Movida" una selección de carteles, ya que fue entonces cuando la música destronó a la política, que invadió las paredes callejeras con propaganda electoral durante la Transición. Rostros de políticos pidiendo el voto fueron sustituidos por anuncios de conciertos en ese frenesí musical.