La poesía moderna no es poesía

Celaya tenía razón: la poesía es un arma cargada de futuro.
Celaya tenía razón: la poesía es un arma cargada de futuro. |Telemadrid

Donde los amigos se cuentan con Facebook. La comida se degusta en fotos. Y, la vida se mide en likes.

En medio de los “te quiero”s escritos por WhatsApp y las frases de 140 caracteres.

Entre tanto y, tantos, las miradas se atreven a traspasar las pantallas y, la poesía, llega a ser Trending Topic.

César Brandon Ndjocu, gana un programa televisivo de máxima audiencia con su lírica.

Brandon comenzó con la poesía en 2013 con su estilo: el spoking word, contar un relato en prosa pero con rima y que trata temas del día a día. Sus poemas los ha reunido en un libro que se llama "Las almas de Brandon".

De repente, cuando algunos la daban por muerta, reaparece y, lo hace por todo lo alto.

¿Ha resurgido la poesía en España?

Muchos responden rotundamente “no.”

La poesía clásica entendida como tal, ha evolucionado. Los versos alejandrinos ya no tienen catorce sílabas y la métrica se ha quedado guardada en un baúl.

Ahora se canta en forma de rap con Rayden.

Mientras Nach se cuestiona: “En cierto sentido, mis canciones también son literatura. ¿Por qué hay que mantener los caminos cerrados?”.

Marwan, Diego Ojeda, Serrat y, hasta el mismísimo, Sabina, han decido ponerle ritmo a sus versos.

Formatos sin límite y versos sin rima como los vídeo-poemas de Loreto Sesma, Irene X o Laura Escanes.

Batania llena con pintadas las calles de Madrid y contenedores de basura. Y, Bansky, el mundo a través de dibujos.

Cuando pensábamos que la poesía se había quedado dormida con Neruda, de repente, se viriliza el vídeo de Alejandra Martínez mientras, Aleatorio y Libertad 8 la despiertan con cervezas.

Entre tanto y tantos, alguien sigue gritando- “Esto no es poesía.”

Aún, sin forma ni formato, sin metáforas ni hipérboles, llega con #Hastag y en servilletas.

Pero, ¿hay algo más libre que la poesía?

Ahora más libre que nunca, convirtiéndose en el gran privilegio de todos.

Celaya tenía razón: la poesía es un arma cargada de futuro.