Vargas Llosa: "El terrorista es el gran protagonista del siglo XXI"

cultura

| 22.01.2015 - 19:26 h
REDACCIÓN

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El siglo XXI tiene "una peste" como la que mató en 1348 en la Florencia del "Decamerón" a 30.000 personas: el terrorismo "en sus distintas manifestaciones políticas y religiosas" y el terrorista es "su gran protagonista", ha asegurado hoy el Nobel Mario Vargas Llosa, autor de "Los cuentos de la peste".

Vargas Llosa ha presentado hoy en el Teatro Español la que es su última e inédita obra dramática, que se estrena, con él de actor, el día 28 en ese teatro dirigida por Joan Ollé, que ha convertido el patio de butacas en "circo romano" para que el público sea parte de las ocho historias del "Decamerón" "reinterpretado" por el peruano.

"Hemos progresado pero este mundo, muy moderno por una parte y por otra muy precario, tiene una peste que es el terrorismo. El terrorista es el gran protagonista del siglo XXI por el temor y la preocupación que concita", ha señalado el escritor.

La "épica" de las armas de destrucción masiva, "cada vez más al alcance de quien pueda pagarlas", ha inoculado "la peste del temor colectivo a una catástrofe en ciernes, a la muerte, como ocurre en el 'Decamerón'", ha detallado.

La idea de escribir esta obra, ha descrito, le surgió "hace muchos años" cuando leyó a Bocaccio, porque le impresionó su "esencia teatral", y ha respetado toda su "irreverencia" en el plano visual pero el lenguaje es "erótico, no pornográfico", "bellísimo y exquisito, sin ninguna vulgaridad, y con mucho humor", precisa Aitana Sánchez Gijón, que compartirá tablas con el escritor.

Que un grupo de diez muchachos quisiera huir de una ciudad diezmada y cercada por la peste bubónica, de la que no se podía salir, encerrándose en un jardín para "escapar" con la "fantasía y la imaginación" creando relatos, le deslumbró.

DEFENSA CONTRA LA ADVERSIDAD

"La ficción nació para defendernos de la adversidad. Un pueblo cargado de ficciones es mas difícil de manipular. No seríamos tan críticos con el mundo si no fuéramos capaces de inventar otros mejores. Esa es la razón por la que todas las dictaduras han querido controlarla. Un pueblo impregnado de ficciones es muy díscolo", ha apostillado.

Luego le "enriqueció" saber que Bocaccio había sido hasta la aparición de la peste "un intelectual elitista" que escribía sobre clásicos latinos y griegos y con la aparición de la enfermedad se va "a todo lo contrario", a "lo sabroso, irreverente, obsceno y vulgar", a la "exaltación sistemática de todos los pecados capitales, principalmente el sexo".

Vargas Llosa no ha querido adaptar el "Decamerón" sino inspirarse en él para recrear "con mucha libertad, sin respetar el original, recortando las historias, añadiendo personajes o sacándolos".

De esa forma ha creado el suyo propio, el duque Ugolino, "un noble solterón, amigo de la caza y la aventura", enamorado toda la vida de la condesa de Santa Croce (Aitana Sánchez Gijón), con la que mantiene "una relación sadomasoquista".

"Después de una vida soñando historias uno puede convertirse en actor de ella, vivir la ficción desde dentro, no solo inventarla. Es una experiencia que jamás tiene un escritor", ha explicado el autor y actor, "aterrado" pero emocionado de tener "la suerte" de participar de la experiencia.

Se siente privilegiado por tener la suerte de haber estado siempre acompañado de Sánchez Gijón, porque desde que leyó una entrevista con ella en la que mostraba su conocimiento de la literatura supo que sería "una suerte" trabajar con ella.

El autor (Arequipa, 1936) subirá al escenario como actor por cuarta vez en esta obra tras su aparición, también junto a Sánchez Gijón, en "La verdad de las mentiras", "Odiseo y Penélope" y "Las mil noches y una noche".

UN MES EN CARTELERA

La obra "solo" estará un mes en cartelera y no saldrá de gira, por los compromisos de su protagonista, Aitana Sánchez Gijón, y los del autor y actor: "a ver si puedo sobrevivir a esto", se ha reído el Nobel.

Cada día se pregunta "si no es una locura" lo que hace y al mismo tiempo, admite, es una experiencia "tan estimulante y excitante, tan rejuvenecedora", que no quiere renunciar a "esa vida múltiple".

La reacción de la crítica a su actuación "no es algo que tenga presente" porque está "muy concentrado" en superar sus inseguridades, es decir, no desentonar de sus compañeros, no defraudar a los espectadores y en la mayor, "la desmemoria": "olvidar una palabra puede ser catastrófico", ha bromeado.

El teatro, ha insistido, es "una simulación de la vida y escribir es algo muy distinto. El retiro a un espacio para poder inventarse la vida, para darle su indiosincrasia y su tiempo, da una libertad infinitamente mayor que la que tiene un actor, confinado a las instrucciones del director", ha "lamentado".

"He trabajado en cinco ocasiones con Mario y en todas ha habido discusiones bélicas", le ha respondido en broma el director.

El peruano es, según Ollé, "inasequible al desaliento; un colaborador extremo y entusiasta, que no parte de la infalibilidad papal con sus textos y con el que se hace camino compartido".

Como actor, ha dicho, "tiene una virtud única": "nosotros tendríamos un cuidado obsesivo en no cambiar una sola palabra de lo que él ha escrito pero Mario se subvierte a él mismo y no siempre dice lo que escribió, así que asistimos al ejercicio insólito de ver cómo el autor redacta en directo".

El peruano estará acompañado en la que es la cuarta producción del Español de una obra teatral de Vargas Llosa por Pedro Casablanc (Bocaccio), Marta Poveda (Filomena) y Óscar de la Fuente (Pánfilo).