Shyamalan vuelve al terror en su formato más modesto en 'La visita'

"De niño era muy pretencioso en mis ambiciones artísticas"

cultura

| 02.09.2015 - Actualizado: 15:47 h
REDACCIÓN

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Escarmentado después de sus deslucidas experiencias con superproducciones como Airbender o After Earth, el realizador de origen indio Night Shyamalan (El sexto sentido) vuelve al terror en su formato más modesto en La visita, un filme sobre el miedo que pueden dar tus propios abuelos. "Las limitaciones nunca me han abrumado.

Filmar con pocos medios no me asusta; más bien es lo contrario lo que me da miedo, trabajar con un montón de dinero, mil extras y un montón de juguetitos. Mi cerebro no funciona así. Soy bastante minimalista y demasiado ruido me confunde", explica en una entrevista con Efe.

Hubo una época, tras el éxito de El sexto sentido (1999), en que Shyamalan estuvo llamado al olimpo de Hollywood como nuevo gurú del terror y lo fantástico, pero la fría acogida de sus últimos trabajos ha rebajado considerablemente las expectativas.

"De niño era muy pretencioso en mis ambiciones artísticas", confiesa el cineasta, templado por el tiempo y la experiencia. "Hay muchas opciones y maneras de fallar, pero eso es lo que te mantiene despierto", señala.

Su talento como narrador queda patente en las entrevistas. Shyamalan casi nunca ha renunciado a filmar sus propios guiones, pese a que ha tenido sobre la mesa tentadoras ofertas de sagas como "ndiana Jones, Harry Potter o Spiderman.

Y admite que le gusta el riesgo. "¿Recuerdas la escena de 'Dos hombres y un destino' en la que Robert Redford falla el disparo cuando está quieto, pero, cuando se mueve, da de lleno en el objetivo?", plantea.

"Esa escena significa mucho para mí. Tienes que estar vivo, con todos tus sentidos, para concentrarte en el objetivo y darle. Pero tiene que haber un peligro. ¿Comodidad? No conozco ningún artista para el que sea bueno eso. El riesgo es necesario", insiste. Dicho esto, el autor de El protegido deja claro que no es nada fácil que "el sistema de los estudios" de Hollywood compre una película que no sea "suya".

Pese a la dificultad, parece que Shyamalan podría volver a conseguirlo con su próxima película, un thriller "contenido" que podría protagonizar Joaquin Phoenix -con quien ya trabajó en Señales y El bosque-, y del que guarda celosamente los detalles. "Aún no puedo decir sí o no, pero podría ser", dice sobre el fichaje del actor de Gladiato". Lo que sí deja claro es que volverá a ser una película "pequeña".

"Me influyó mucho (la serie) The Twilight Zone. Cuando pienso en ella y en si me hubiese gustado más con más presupuesto, creo sinceramente que no. En sus limitaciones está su virtud. Esa serie funcionó porque fomentaba la imaginación, y eso siempre ha sido una lección para mí. Puedes hacer algo increíble con muy poco", asegura.

La visita, que se estrenará el próximo 11 de septiembre, tiene varios elementos reconocibles en el cine de Shyamalan: dos protagonistas preadolescentes, un sótano que guarda secretos o un giro de guión final sorpresivo. Se trata de la historia de dos hermanos, de padres separados, que viajan solos a conocer a sus abuelos maternos y van a pasar unos días con ellos, en el campo.

Rebecca (Olivia DeJonge), la hermana mayor, aprovechará la ocasión para rodar un documental sobre ellos y lo que ocurrió para que su madre se distanciara. Pero algo extraño ocurre con los abuelos a partir de las 9.30 de la noche, cuando a los dos hermanos se les prohíbe salir de su habitación. "Es triste, pero lo que más me gusta y de lo que sigo hablando en mis películas está empezando a desaparecer", reflexiona Shyamalan.

"Ese periodo de tu vida, entre los 10 y 15 años, cuando eres un niño adolescente, estás empezando a ver el mundo y entenderlo, pero a la vez sigues creyendo en cosas más allá de lo normal, ese periodo maravilloso ya casi ha desaparecido", lamenta.

"Ahora los niños van directos de Pixar a Seth Rogen, no hay nada en medio, nada de inocencia -prosigue-. Yo vi ET a los 13 años y lloré muchísimo y todos los otros chicos en la sala también. ¿Te imaginas eso hoy? Yo no puedo". Y vuelve a tirar de anecdotario.

"Los chavales tienen demasiado poder y acceso a todo. No envidio nada a mis hijos, la manera en que crecen. Añoro esa época cuando aún podíamos creer en cualquier cosa".