Salzburgo celebra 50 años de "Sonrisas y lágrimas", el filme que le dio fama

Sonrisas y Lágrimas (Archivo)

cultura

| 02.03.2015 - 23:23 h
REDACCIÓN

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La mítica película musical "Sonrisas y lágrimas" ("The Sound of Music") cumple medio siglo de éxito la próxima semana y la ciudad austríaca de Salzburgo invita a recorrer sus bellos escenarios naturales.

El 2 de marzo de 1965 se estrenó en Estados Unidos el filme dirigido por Robert Wise y protagonizado por Julie Andrews, que iba a ganar cinco premios Óscar y convertirse en el largometraje musical más visto de la historia del cine.

La cinta se basa en la historia real de la novicia Maria Augusta Kutschera (1905-1987), que en el período de entreguerras fue enviada como institutriz de los siete hijos del viudo barón austríaco Georg von Trapp, con quien luego se casó.

En 1938, la familia se vio forzada a abandonar el país alpino huyendo de los nazis porque el barón se negó a entrar en la Marina del Tercer Reich y a rendir culto al dictador nazi Adolf Hitler.

Cuna de Wolfgang Amadeus Mozart y situada en la alpina región de Salzburgo, la ciudad austríaca del mismo nombre, donde se rodó la mayor parte de la película, es conocida por su célebre festival de música, ópera y teatro, así como por su gran belleza.

Hoy, medio siglo más tarde, la mayoría de los turistas extranjeros llegan a la ciudad austríaca para ver los escenarios originales de la película, explicó a Efe Birgit Wszelka, portavoz de la Oficina de Turismo de Salzburgo.

Son sobre todo los turistas de Norteamérica y Sudamérica pero también Asia los que se apuntan a las giras turísticas tras las huellas de María von Trapp y visitan los escenarios donde Julie Andrews y Christopher Plummer cantaron y bailaron.

"Con ultramar queremos decir Estados Unidos, todo el continente americano, Asia y Australia. Calculamos que el 90 % de estos viajeros vienen (a Salzburgo) en primer lugar por la película", precisó la portavoz.

Curiosamente, mientras medio mundo tararea desde hace 50 años las canciones de la novicia María, el barón y sus siete hijos, los salzburgueses y, en general, los austríacos, no se han enterado.

"Todavía hoy son pocos (en Austria) los que han visto la película", aseguró la portavoz de la oficina de turismo regional.

Austria tardó años en darse cuenta de que la obra de Wise dio a conocer el país en todo el planeta y fue en la década de 1980 cuando se comenzó a comercializar el fenómeno de masa para el turismo.

Hoy hay giras diarias por escenarios como la Abadía benedictina de Nonnberg, que oyó la canción "María", los jardines y el palacio de Mirabell, en cuyas escaleras la Andrews y los niños entonan "Do-Re-Mi", o el cementerio de San Pedro, en el que se rodaron las dramáticas escenas de huida.

En búsqueda de más canciones, la escuela de equitación evoca a "Edelweiss" que entona el barón, mientras que la fachada de su casa es la del Palacio Leopoldskron.

"I have confidence in me", de la novicia cuando va hacia su futuro incierto como institutriz, es recordada en la plaza y la fuente de la Residencia, y la escena de "I am 16 going on 17", en la Glorieta que hoy se llama "Sound of Music".

Para ver más huellas de los Von Trapp hay que salir de la ciudad y buscarlas en los bellos paisajes de montañas y lagos del Salzkammergut, una región alpina vecina a Salzburgo.

La propia obra ha sido escenificada en el teatro "Salzburger Landestheater" y en el prestigioso teatro de marionetas, en cuyo vestíbulo se presentará a partir de abril una exposición especial de holografías y objetos originales de la familia von Trapp.

Mientras que el 26 de junio próximo un festival reunirá a coros de todo el mundo, será sobre todo el 17 de octubre cuando Salzburgo celebrará el medio siglo de la popular película con una gran gala en la Escuela de Equitación.

Los actos en Salzburgo se suman a otros muchos en el resto del mundo, en los que queda patente la vitalidad que aún tiene "Sonrisas y Lágrimas" y sus eternas canciones.

Entre ellos destaca, por ejemplo, el homenaje de la Academia de Hollywood en la más reciente entrega de los premios Óscar, cuando Lady Gaga sorprendió al público entonando "The sound of music", "Climb every mountain", "My favourite Things" y "Edelweiss".