Reina Sofía y Prado exponen los tesoros del Kunstmuseum Basel a partir del martes

El primero acoge dos muestras con 170 piezas de artistas como Rothko o Ernst

El Museo del Prado albergará 10 obras de Picasso

Los tesoros del Kunstmuseum Basel (Archivo)

cultura

| 15.03.2015 - 20:11 h
REDACCIÓN

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El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) y el Museo Nacional del Prado vestirán sus salas a partir del próximo martes 17 de marzo con algunas de las obras más importantes que atesora el Kunstmuseum de Basilea, uno de los centros de arte más relevantes del mundo que cerró sus puertas el pasado mes de enero para iniciar obras de rehabilitación, remodelación y ampliación del edificio, y está previsto que abra sus puertas al público de nuevo en abril de 2016.

Los dos centros de arte ubicados en Madrid inauguran este martes sendas exposiciones que podrán visitarse hasta el 14 de septiembre. Por un lado, el Reina Sofía acoge un total de 170 obras de maestros de los siglos XIX y XX en dos muestras: 'Fuego blanco. La colección moderna del Kunstmuseum Basel y Coleccionismo' y 'Modernidad. Dos casos de estudio: Colecciones Im Obersteg y Rudolf Staechelin'. El Prado, por su parte, recibe una decena de obras de Pablo Picasso realizadas entre 1906 y 1967.

Hasta un total de 108 obras componen la primera de las muestras del Reina Sofía, que incluye grandes ejemplos de movimientos de las vanguardias como el expresionismo, el purismo, el minimalisimo, el constructivismo, el surrealismo, la abstracción estadounidense o el post expresionismo alemán.

El visitante podrá disfrutar de pinturas, collares, fotografías y vídeos realizados por una larga lista de artistas entre los que destacan nombres como los de Edvar Munch, Vasili Kandinski, Pablo Picasso, Juan Gris, Georges Braque, Le Corbusier, Fernand Léger, Hans Arp, Yves Tanguy, Max Ernst, Paul Klee, Piet Mondrian, Mark Rothko, Jasper Johns o Steve McQueen.

En concreto, algunas de las mayores joyas de esta exposición son: 'Guéridon', de Braque; 'Les deux figures (nus sur fonde noir)', de Fernand Léger; 'Senecio (Baldgreis)', de Klee; 'Composition no. I, avec rouge et noir', de Piet Mondrian; 'Blue call', de Josef Albers; 'LIV', de Moholy-Nagy; así como las obras de Barnett Newman: 'White fire', 'Here III' y 'The command'.

Asimismo, de los fondos de las colecciones Rudolf Staechelin e Im Obersteg que conviven con las piezas de este museo, han llegado a España un total de 60 pinturas, entre las cuales se encuentran piezas de Gauguin, Van Gogh, Renoir, Picasso, Chagall o Cézanne que nunca antes habían sido expuestas en el país.

10 PICASSO LLEGAN AL PRADO

Por su parte, el Prado ha recibido diez obras realizadas por Pablo Picasso entre 1906 y 1937, pertenecientes a la colección del museo suizo que conformarán una pequeña retrospectiva de Picasso que convivirá con algunas de las obras maestras del Prado en la Galería Central, considerada la 'columna vertebral' de su colección permanente.

Estas obras son: 'Los dos hermanos', 'Hombre, mujer y niño', 'Panes y frutero con frutas sobre una mesa', 'el aficionado ', 'Mujer con guitarra ', 'Arlequín sentado', 'Mujer con sombrero sentada en un sillón', 'Muchachas a la orilla del Sena, según Courbet', 'Venus y amor' y 'La pareja'. Uno de estos lienzos, 'Los dos hermanos', ya cuelga en las paredes de la pinacoteca desde el pasado lunes.

Los diez picassos que conforman la exposición son las obras más destacadas del artista en las colecciones del museo suizo y constituyen diez ejemplos excepcionales de su producción, desde el verano de 1906 - su período ibérico, previo a las investigaciones que derivarían en el cubismo- hasta las obras libérrimas y un tanto melancólicas del Picasso final de 1967.

Tal y como relató Staechelin, dos de las obras de Picasso que ahora llegan a España tienen una historia "interesante" que pone de relieve la gran pasión que sienten los ciudadanos suizos por el arte.

El padre de este coleccionista se vio obligado por motivos económicos a vender 'Arlequín sentado' y 'Dos hermanos'. Cuando el alcalde de Basel se enteró, decidió preguntar en referéndum al pueblo si querían que la ciudad se quedara con estas obras.

Finalmente, la respuesta fue positiva y el gobierno se hizo cargo de pagar alrededor de seis millones de euros, mientras que 2,4 corrieron a cargo de los ciudadanos. Picasso, a quien le llegó la noticia de este interés por sus obras, decidió regalar otras piezas al museo.