Los Guns N' Roses de Axl y Slash hacen vibrar a un San Mamés entregado

Guns N' Roses

cultura

| 31.05.2017 - 10:21 h
REDACCIÓN

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Guns N' Roses ha hecho vibrar a un San Mamés entregado que ha realizado un ejercicio de nostalgia rockera con cerca de 40.000 asistentes que han podido disfrutar de los temas de la banda norteamericana con Axl Rose y Slash en el mismo escenario.

Con una potente descarga de luz, sonido, pirotecnia e imágenes en las tres enormes pantallas del escenario, los Guns N' Roses han hecho las delicias del público con temas como Welcome to de jungle, You could be mine o weet child o'mine, con el que ha atronado el estadio.

DE GIRA

Los estadounidenses han llegado a San Mamés dentro de su gira Not in this lifetime, que ha vuelto a reunir al cantante Axl Rose, el guitarrista Slash y el bajista Duff McKagan, tres de los miembros originales de la banda, que el domingo estará en Madrid.

Con unas fuertes medidas de seguridad en los alrededores del recinto y Tyler Bryant & The Shakedown y Marc Lanegan Band de teloneros para amenizar la espera, el campo de fútbol se ha ido llenando poco a poco para el que ha sido el primer concierto en el nuevo San Mamés.

Axl Rose, Slash y compañía, que han saltado puntuales al escenario a las nueve y media, han comenzado con It's so easy, de su demoledor álbum de debut Appetite for Destruction y, a partir de ahí, han ido encadenando durante cerca de tres horas los temas que les encumbraron hace décadas.

SONIDO DIFERENTE

Su actuación en San Mamés, con un sonido deficiente al comienzo pero que ha mejorado rápidamente, y con homenaje a Chris Cornell con el Black hole sun de Soundgarden, ha pivotado sobre los temas del Appetite for destruction y los dos Use your ilusion.

No han faltado canciones del disco Chinese Democracy, quizás los momentos más flojos de la noche, como la que da título a ese disco, que ha sido el tercer tema que ha sonado en San Mamés, tras Mr. Brownstone y antes del potente Welcome to de jungle.

Después han llegado el Double talkin' jive, y el Better del Chinese democracy, que ha pasado sin pena ni gloria antes de que sonasen Estranged, una de las mejores de la noche, la versión del Live and let die de los Wings, que ha desencadenado la locura, y el Rocket queen.

Con You could be mine, otro de los 'hits' de la banda, los Guns N' Roses han dado una vuelta de tuerca más a un espectáculo que ha ido avanzando con Civil war y Coma para lucimiento, una vez más, de Slash y a cuya conclusión Axl Rose ha presentado a los miembros de la banda.

CLÁSICO

Antes de otro de los clásicos de los estadounidenses, ese Sweet child o' mine reconocible y jaleado por todo el campo desde las primeras notas, San Mamés ha podido escuchar el solo de guitarra de Slash, coronado con la canción de amor de El Padrino, de Nino Rota.

Luego My Michelle ha dejado paso a un mano a mano entre Slash y Richard Fortus con el Wish you were here de Pink Floyd, antes de otro de los clásicos de la banda: el November rain.

Y tras esa canción, ha sonado otra que no podía faltar, la versión del Knockin' on heaven's door de Dylan, coreada por las cerca de 40.000 gargantas de San Mamés, antes de que se escuchase el Nightrain con el que se han retirado momentáneamente del escenario.

A la vuelta, otros cuatro cortes, donde han destacado Don't cry, la versión de The seeker de The Who y, en la definitiva despedida, ese Paradise city de la hierba verde y las chicas hermosas, con el que la banda ha coronado, entre confeti y pirotecnia, la primera noche musical del nuevo San Mamés.