Los Caravaggio y Bernini del Patrimonio Nacional español, en Roma

cultura

| 16.04.2017 - 14:54 h
REDACCIÓN

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Obras maestras del barroco italiano de Caravaggio y Bernini, acompañadas de otras de Velázquez y Ribera y pertenecientes a las Colecciones Reales del Patrimonio Nacional de España se exponen en las Escuderías de Quirinal en Roma.

Se trata de la exposición "De Caravaggio a Bernini. Obras maestras del Seicento italiano en las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional" y se exhibe hasta el 30 de julio en Roma, tras su paso por el Palacio Real de Madrid.

A la inauguración asistió hoy la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor; el presidente del Consejo de Administración de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñán y de la Serna; el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella; y el ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini.

"Es una exposición magnífica, una exposición del 'Seicento' (siglo XVII en italiano) que lo que trae a esta galería es obras de pintores italianos, también de algunos de nuestros mejores pintores, de Velázquez y de Ribera", dijo Pastor.

"Lo que muestra es la magnífica relación, el intercambio que siempre ha habido entre los dos países en todos los ámbitos, (...) políticas, económicas y culturales, entre Italia y España, entre España e Italia", añadió.

El título incorpora los nombres de dos figuras esenciales del siglo XVII: Michelangelo Merisi da Caravaggio, quien ejerció una influencia fundamental en numerosos artistas de esa centuria, y Gian Lorenzo Bernini, "el escultor más importante de todo el siglo", en palabras del comisario de la exposición Gonzalo Redin Michaus, profesor en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).

Se trata de un conjunto de más de 70 pinturas y esculturas realizadas en el siglo XVII por artistas italianos como Caravaggio o Bernini, pero también Guido Reni, Giovanni Francesco Barbieri -conocido como Guercino- o Giovanni Domenico Cerrini, y españoles que bebieron del arte italiano como Diego Velázquez y José de Ribera.

"Las obras pertenecen a una sola institución, a Patrimonio Nacional, pero están distribuidas en los reales sitios y en los reales patronatos. Muchas de ellas son difíciles de ver porque están en clausura o porque están en lugares en los palacios reales que no están en los itinerarios de la visita", subrayó el presidente de Patrimonio Nacional.

De hecho, tal y como explicó a Efe el comisario Redin Michaus, las obras fueron regalos "realizados por los prelados, papas, gobernantes italianos" a la monarquía española con el objetivo de "obtener la protección" de la Corona española en Italia o España.

En la exposición hay una rica selección de obras de ese período, como "Salomé con la cabeza del Bautista", de Caravaggio, cuya reciente restauración muestra con claridad la posición de la espada que empuña el verdugo, que está de espaldas.

También "La túnica de José" que seguramente Velázquez "concibió durante su primera estancia en Roma, cuando estuvo dos años entre 1629 y 1631, pero que es más probable que ejecutara o pintara inmediatamente después de llegar de nuevo a la Corte a Madrid", comentó Redin Michaus.

Y la grandiosa escultura "Cristo crucificado" en bronce dorado que se conserva en El Escorial y que es la única figura completa de metal, autónoma y móvil de Bernini; así como el óleo sobre lienzo "Jacob y el rebaño de Labán", considerada una de las piezas más singulares de José de Ribera.

La exposición, que está patrocinada por A4 Holding, filial del grupo español Abertis en Italia, también presenta una maqueta de la fuente de los cuatro ríos de Piazza Navona de Bernini; el cuadro "Lot y sus hijas", de Guercino; y "La Conversión de Saulo", de Guido Reni.

Precisamente esta última tiene un especial interés, pues está conservada en El Escorial y su autoría se desconocía hasta que el comisario de la exposición descubrió en 2012 que era una creación de Reni.

El profesor e investigador español cree que probablemente fue un regalo que Niccolò Ludovisi, sobrino del papa Gregorio XV, incluyó en su testamento para Felipe IV con el objetivo de favorecer la carrera de su hijo en la Corte madrileña.