'La gata sobre el tejado de zinc caliente' con Juan Diego en el Teatro Reina Victoria

cultura

| 15.03.2017 - 22:16 h

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La gata sobre el tejado de zinc caliente, de Tennessee Williams, es, quizá, uno de los títulos más conocidos del teatro del siglo XX, popularizado, paradójicamente, por la película que protagonizaron Liz Taylor y Paul Newman que ahora recupera Amelia Ochandiano con un "desvergonzado" Juan Diego.

Ochandiano, autora y directora de la versión que estrena el Teatro Reina Victoria el próximo viernes tras pasar por el Centro Niemeyer de Avilés, explica a Efe que la obra es, a pesar del tiempo transcurrido -62 años-, "un conflicto familiar de 2017", en el que ella ha puesto el acento en "la"visión contemporánea de la mujer".

"Hay cosas del texto que las he pronunciado más y otras que las he omitido porque creo que la sociedad no le da tanta importancia, como la homosexualidad de Brick, un tema que en su época fue muy polémico y que hoy en día pasa más desapercibido", precisa Ochandiano.

"La gata sobre el tejado de zinc caliente", estrenada en los escenarios de Broadway en 1955 y en el cine en 1958, es un intenso drama familiar, "profundo, honesto, divertido y sensual" que relata conflictos universales y eternos como la muerte, la mentira, el sexo, la represión, la homosexualidad, la ambición y la frustración.

"Llevo treinta años trabajando en esto y esta pieza es un reto y un título difícil porque todo el mundo tiene una idea sobre la obra, pero la combinación del texto con el equipo artístico hace que sea una función muy apetecible, como lo ha sido hasta ahora", señala Ochandiano.

Big Daddy (Juan Diego) cumple 70 años y su familia le está preparando una fiesta en la finca que comparte con su mujer, Big Momma (Ana Marzoa), desde hace cuarenta años.

Brick (Eloy Azorín), el hijo menor, se ha convertido en un alcohólico que vive un matrimonio tormentoso con Maggie la Gata (Begoña Maestre), dispuesta a devolver cada "arañazo" de su familia política, que la desprecia casi tanto como su esposo.

Gooper (José Luis Patiño), el hijo mayor, y su esposa Mae (Marta Molina) y sus retoños completan el "cuadro de honor" de una familia haciendo méritos para hacerse con la posible herencia del patriarca.

La directora subraya que en escena se pueden observar detalles que ayudan a contar la historia con una "simplicidad y belleza contundentes" y que el objetivo es reflejar "un horno que se enfría con la tormenta del tercer acto", y esto lo consigue Ricardo Sánchez Cuerda, encargado de la escenografía.

El sevillano Juan Diego (1942) explica a Efe que es un "placer" interpretar al abuelo y hacerlo "con desvergüenza", con la franqueza que tiene un señor mayor para hacer y decir "lo que da la gana, lo que se le pasa por la cabeza". Eso, asegura, hacer reír al público porque "dentro de la tragedia que es, sorprende mucho".

"Todo lo bueno y lo malo que hay en el mundo está dentro de nosotros y para escribir a este Big Daddy seguramente que Williams se miraba por dentro", precisa.

Su personaje tiene a "un querido hijo alcohólico, envuelto en un conflicto homosexual; la mujer de su otro hijo, al que no quiere, quiere quedarse con la herencia, y su mujer es una enloquecida de la vida de la que está hasta las narices después de 40 años de vivir juntos", detalla.

La historia transcurre en un día de calor, en el que el ventilador no para de dar vueltas y "el cansancio empieza a calentar las pasiones", haciendo que la tormenta aparezca hasta que al final se produce un giro y se arregla la situación "con un supuesto embarazo".