La atribución de una obra a Berruguete, ocasión para poner en valor al artista

La obra "Llanto sobre Cristo muerto" queda oficialmente catalogada

Llanto sobre Cristo muerto (Archivo)

cultura

| 24.06.2015 - 08:30 h
REDACCIÓN

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La atribución del relieve en alabastro Llanto sobre Cristo muerto a Alonso Berruguete es "una ocasión excepcional para poner en valor a uno de los referentes de la escultura del siglo XVI". Así lo considera Manuel Arias, subdirector del Museo Nacional de Escultura de Valladolid y autor del estudio razonado sobre la atribución de la obra publicado en el último número de la revista Ars Magazine.

La pieza, que pertenece a la colección particular de Gregorio Marañón y se conserva en el Cigarral de Menores de Toledo, supone una novedad en la faceta escultórica de Berruguete (Paredes de Nava Palencia, 1489 - Toledo, 1561), ya que no existe ningún otro relieve del mismo asunto.

Para Manuel Arias, se trata de un artista de necesaria referencia en el arte español del siglo XVI. Su aprendizaje en Italia y su contacto directo con la antigüedad, así como con la obra de los grandes maestros, lo situaron en un lugar privilegiado desde su regreso a España en 1518.

En su opinión, la atribución de este relieve de alabastro que representa el Llanto sobre Cristo muerto, desconocido en el catálogo del autor, "es una nueva oportunidad para valorar su genialidad". También es una ocasión única para observar el modo que tuvo de reinterpretar las fuentes, dotando a sus creaciones de una personalidad inconfundible.

Esta pequeña pieza maestra "condensa todas las características de la singularidad del autor; tanto de inspiración y relectura como de novedades y ruptura, que lo convirtieron en la referencia por excelencia de la escultura hispana del siglo XVI", escribe el experto en la revista.

De devoción particular y recoleta, posiblemente de claustro o de oratorio privado, "no se trata de una obra que formara parte de uno de los grandes conjuntos que el paredeño llevó a cabo para los más señalados comitentes". De hecho, ese carácter de cercanía, de inmediatez en la ejecución, de suavidad en el resultado final, "la hacen aún más atractiva a la hora de entender su particularidad".

La atribución a Berruguete, según Manuel Arias, no es más que el final de una secuencia afortunada y una recuperación de memoria en la que se han sucedido diferentes episodios. El relieve se conserva en la capilla del Cigarral de Menores de Toledo desde la década de 1950, después de que Ana de Pombo se lo regalase a Gregorio Marañón, como recoge en sus memorias.

El asunto del Llanto sobre Cristo muerto representa una verdadera novedad en el catálogo escultórico del artista, pues en los relieves de los distintos retablos que salieron de su taller no se conservan narraciones de ese mismo tema.

Esto añade un punto de singularidad más en lo que al tratamiento del episodio sacro se refiere. La escena consta de todos los personajes canónicos: la figura horizontal de Cristo yacente en primer término aparece flanqueada por los santos Nicodemo y José de Arimatea.

En la parte superior es la Virgen quien preside el grupo, en medio de María Salomé, Magdalena y María Cleofás, mientras que en el extremo derecho de la composición aparece san Juan. "Se trata del grupo tradicional de personajes que se representa en el episodio posterior al Descendimiento e inmediatamente anterior al Entierro o a la colocación en el Sepulcro".