Isabel Allende regresa con 'El amante japonés'

"Vivimos orientados a la juventud y los demás están desplazados"

La autora defiende la eutanasia

cultura

| 13.10.2015 - 16:02 h
REDACCIÓN

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Isabel Allende ha regresado con su novela El amante japonés (Plaza & Janés) con una historia de amor en la vejez que esconde una crítica a la actual sociedad, "orientada a la juventud, la belleza y el éxito y, quien no entra ahí, está desplazado". En una rueda de prensa para presentar su último trabajo, Allende ha defendido la pasión a cualquier edad, algo que ha intentado reflejar en su novela.

"El amor pasión es algo que uno siente siempre, es apasionado, obsesivo, compulsivo... de hecho, ahora la gente más cautelosa es la joven, que no está tan dispuesta a asumir riesgos", ha señalado.

La autora chilena ha lamentado que en la actualidad no haya "respeto" por la edad mayor, aunque entiende que la situación está cambiando en los últimos años. "No se ve a las personas mayores como productivas en una sociedad en la que hay que ser productivo. Pero la verdad es que se habla de sus satisfacciones personales cada vez más, como por ejemplo que no tengan que fingir nada", ha aseverado.

'El amante japonés' se centra en Alma, quien cambia totalmente sus hábitos vitales una vez instalada en Lark House, una casa donde varias personas mayores acuden a compartir la última etapa de su vida.

Repasando sus recuerdos, la protagonista recuperará el amor de juventud con el jardinero japonés Ichimei y viajará a través de él por diversos escenarios, desde la Polonia de la Segunda Guerra Mundial hasta el San Francisco actual.

Allende ha explicado que la idea original de esta obra le surgió a raíz de una conversación con una amiga. "El jardinero es japonés por esta conversación, pero yo nunca he tenido un amante japonés. Si ella me hubiera hablado de alguien de Nairobi, pues seguramente habría sido de allí, no tengo fijación", ha bromeado.

La autora, recién divorciada, ha reconocido que 'El amante japonés' también proviene de "un año especial" en su vida". "Había superado los 70 años, se terminaba mi matrimonio y me faltaba el amor. Pero si yo a esa edad tenía tanta necesidad de amor y ganas de estar enamorada, *por qué no iba a ser común al resto de la gente?", ha cuestionado.

La casa de la novela, Lark House, también está inspirada en un sitio real de San Francisco, en la bahía, una residencia que "es famosa y siempre ha atraído a intelectuales, hippies y donde todos son demócratas y salen a protestar todos los viernes". Además, el cambio de vida de Alma tiene mucho que ver con lo vivido por Allende.

"Yo vivía en una casa muy grande y cuando me separé de mi marido se quedó medio vacía. Estaba desesperada hasta que, de repente, decidí 'achicarme' e ir a un lugar donde uno solo tiene lo que necesita, lo que me cambió la vida", ha apuntado.

A FAVOR DE LA EUTANASIA

La novela toca varios temas y uno de ellos es la eutanasia, respecto a la cual se ha mostrado a favor. "Se trata de ayudar a morir dignamente sin dolor en una enfermedad terminal, en lugar de mantener a la persona viva a toda costa. Si yo estuviera enchufada a una máquina, sería lo más generoso y amoroso que podrían hacer por mi", ha apuntado.

En cualquier caso, ha reiterado que se trataría de una opción "y no una obligación" y que habría que contemplar varios supuestos antes de ejecutarla, con autorización médica. "Cada persona tiene su propio bagaje, religioso y moral, y se trata de que la gente tenga esa posibilidad", ha matizado.

Sobre su decisión de no retornar al 'realismo mágico' característico de otros libros anteriores, ha recordado que cada novela "tiene su propio desafío y no se puede salpicar con sal y pimienta en todo lo que se escribe". "Además, ya nadie escribe con el estilo rebuscado y barroco de los 60 y la tecnología hace que los lectores sean más impacientes", ha afirmado.

ADIOS A CARMEN BALCELLS

Preguntado sobre su relación con Carmen Balcells, la agente literaria que consiguió que no abandonara la literatura, Allende ha resaltado el "dolor" que significa perder a alguien "que era mucho más que una agente". "Era una amiga incondicional y madrina de cada palabra", ha aseverado.

"Cuando le dije que quería abandonar la literatura porque pasaba por un mal momento, ella me ayudó e hizo casi como una terapia conmigo. Después salió 'El juego de Ripper' y eso me hizo darme cuenta de que, cuando escribo, estoy bien. Espero seguir escribiendo el próximo año, aunque Carmen ya no esté", ha destacado.

Precisamente, la escritora ha adelantado que no sabe si su próxima obra será una memoria sobre su última etapa reciente, incluido el matrimonio roto, o una obra de ficción, opción esta última que es su preferida. "Todo sirve y se puede echar a la olla cuando escribes, yo prefiero ficción, pero hay veces que la memoria te toca tan insistentemente que no puedes dejarla de lado", ha concluido.