El Thyssen-Bornemisza exhibe la felicidad colorista de Marc Chagall

Más de 150 obras del artista ruso procedentes de colecciones públicas y privadas de todo mundo llegan a Madrid

Chagall (Chagall)

cultura

| 16.02.2012 - 16:46 h
REDACCIÓN

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La felicidad colorista de Marc Chagall desembarca en el Thyssen-Bornemisza este martes para mostrar por primera vez en España un largo recorrido a través de la expresión y el color que protagonizan la obra del artista ruso, una figura clave en el arte del siglo XX. La Fundación Caja Madrid también será sede de esta exposición, que podrá visitarse desde este martes hasta el 20 de mayo.

Chagall nació en la ciudad de Vitebsk en 1887 y en 1911 viajó por primera vez a París, donde comenzó a abrirse camino en el mundo del arte y a conocer a artistas como Léger, Modigliani o Soutine, o los poetas André Salmon, Max Jacob y Guillaume Apollinaire. Desde entonces recorrió todas las capitales del mundo, un extenso itinerario que se plasma en esta ocasión.

Las piezas que se exponen en esta muestra aparecen como "versos de poesía" en la búsqueda pictórica que Marc Chagall realizó en sus 98 años de vida, según ha explicado este lunes durante la presentación Meret Meyer, nieta del artista. En ella, el visitante descubrirá los "instantes de felicidad" de su recorrido por el mundo.

La exposición está comisariada por Jean Louis Prat, presidente del Comité Chagall, quien reúne una selección de obras con las que demuestra el importante lugar que el artista tiene en la Historia del Arte. "Pocos artistas han vivido el siglo XX con esa intensidad", ha destacado.

El recorrido de la exposición sigue un orden cronológico: la primera parte, 'El camino de la poesía', transcurre por las salas de Museo Thyssen-Bornemisza desde los inicios de su obra en Rusia y sus primeros años en París hasta su exilio forzoso en Estados Unidos, incluyendo su experiencia en la Rusa Revolucionaria y su regreso a Francia en 1920.

En 'El gran juego del color', en las salas de Caja Madrid, la atención se enfoca en su evolución artística posterior a 1950, con los grandes asuntos que centraron el interés del artista en las últimas décadas, como la Biblia o el Circo, su relación con los poetas contemporáneos y su producción escultórica y cerámica.

EL POETA DE LA PINTURA MODERNA

El hilo conductor de esta muestra es cronológico ya que Chagall ha de verse como un "poeta" que nunca se introdujo en ninguna escuela, según el comisario de la muestra. En su trayectoria, artistas como Braque, Leger o Picasso se sorprendieron con su aportación de un lenguaje nuevo que el artista supo mantener a lo largo de su carrera pictórica.

Su peculiar e impensable mezcla de colores, así como el universo de los personajes que protagonizan sus cuadros, lo convirtieron en un precursos del surrealismo. En palabras de André Breton, teórico de este movimiento: "Con él la metáfora hizo su entrada triunfante en la pintura moderna".

El mensaje de "libertad" y de "esperanza" del artista se debe, según el comisario de la muestra, a que Chagall "tuvo la suerte de vivir en una familia feliz". Por ello, mantuvo un "buen diálogo" con sus raíces, algo que se percibe en "la calidad del mensaje que deja en su obras".

En la obra de Chagall se unen el "mundo cotidiano y una dimensión onírica", en palabras de Prat, que puede tener su paralelismo en España en la figura de Joan Miró, tanto en el sentido poético de sus pinturas como en su puesta en evidencia de una cultura.

Asimismo, ha destacado la admiración de Chagall por la pintura española, en especial por la obra de Goya, Velázquez, Ribera o El Greco, una fascinación de la que se pueden encontrar resonancias en las piezas que componen esta exposición.