El primer San Isidro en sesenta años sin Puerta Grande de toreros

Dos buenos toros de Adolfo Martín y sólo un torero, Fandiño, pero sin espada

cultura

| 03.06.2012 - 14:10 h
REDACCIÓN

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Dos buenos toros lidió Adolfo Martín hoy en Las Ventas, pero sólo Iván Fandiño estuvo a la altura de las circunstancia en uno de ellos, sin embargo, sin matar bien, en la corrida que cerró hoy la feria de San Isidro.

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Adolfo Martín, bien presentados y de juego desigual. Toro importante, el segundo; menos completo, pero también buen toro por el pitón derecho, el tercero; apuntó calidad el quinto, sin embargo, sin fuerzas; como igualmente apenas se tenía en pie el cuarto; el primero, el más difícil; y el sexto tampoco se dejó.

José Luis Moreno: pinchazo, estocada desprendida y dos descabellos (silencio tras aviso); y media tendida y desprendida (silencio).

Juan Bautista: media (división de opiniones); y media (silencio).

Iván Fandiño: dos pinchazos, media tendida que escupe, nuevo pinchazo, metisaca y descabello (ovación tras dos avisos); y pinchazo y estocada baja (silencio).

En cuadrillas, un buen par de Curro Robles en el segundo.

La plaza tuvo lleno de "no hay billetes" en tarde de calor y con ligeras rachas de viento en la primera parte que en ocasiones molestaron en el ruedo.

LA TARDE, COMO LA FERIA

La corrida ha sido fiel reflejo de lo que ha ocurrido estos veinticuatro días de toros ininterrumpidos de feria en los que han fallado al cincuenta por ciento toros y toreros.

Hoy ha salido un buen toro, el segundo, que su matador, el francés Juan Bautista, no lo ha entendido. Una voz de los altos de "sol" sentenció la situación: "se va sin torear".

El otro toro que también aportó lo suyo, aunque sólo por un pitón, le tocó a Iván Fandiño. Fue el tercero, al que el torero de Orduña (Vizcaya) le cuajó una faena muy vibrante, no obstante, sólo por ese lado bueno del toro, y al final sin llegar a poner rúbrica con la espada.

El primer espada, José Luis Moreno, sorteó un lote imposible, el toro que abrió plaza por peligroso, y el cuarto porque no podía con su sombra.

Entrando en detalles conviene aclarar que el primero, reservón y muy quedado, tuvo además muy malas ideas. Sabía "el adolfo" lo que se dejaba atrás, y tuvo mérito la disposición de Moreno, tragándole una barbaridad para "ayudarle" a embestir. Pero ni así colaboró el toro.

El cuarto no pasó de las medias y espaciadas arrancadas después de un demoledor segundo puyazo que le recetaron y que le dejó inservible.

Bautista toreó al segundo con donosura en el recibo de capote, en un galleo por chicuelinas para poner en suerte y en un quite a la verónica réplica a otro anterior de Fandiño de igual guisa. Hasta ahí muy bien.

No fue toro completo en varas, al empujar con un sólo pitón en el primer encuentro y "dejándose" sólo en el siguiente picotazo.

El toro lució en el último tercio la típica embestida del encaste "albaserrada", largo y humillado, aunque había que dejarle la muleta en la cara y llevarle muy toreado. Toro que pedía sitio, espacio en los cites, y mando. Toro bravo, encastado y noble. De mucha calidad. De cara o cruz. Había que hacerle muy bien las cosas.

Bautista lo toreó correcto, es decir, frío, quizás por ahogarle las embestidas, demasiado encima. La faena resultó inacabada. Y la ovación final al toro fue claro contraste con la división de opiniones al torero. En el lisiado quinto, posiblemente a consecuencia de un fuerte topetazo contra la barrera nada más saltar al ruedo, Bautista ya no pudo.

Quien tuvo un triunfo grande en las manos fue Fandiño, en el tercero. Toro que cumplió en varas, como prácticamente toda la corrida, sin alardes de bravura.

Pero en la muleta, qué gran toro por el derecho. Rebosándose en el engaño y repitiendo constantemente. Fandiño lo lució, dándole distancia, y lo toreó con magisterio y aroma por ese pitón. La izquierda era imposible, y así y todo probó también. La pena fue la espada, un auténtico desastre, hasta acabar en dos avisos.

En el sexto, tardo y con la cara arriba, mirón y volviéndose en las pocas veces que se echó para adelante, Fandiño salió del trance sin mayores agobios.

Así acabó la feria. Aunque sigue la programación. Mañana, fuera de abono, una de rejones. Y dos días después, la del Arte y la Cultura. Menudo empacho de toros.