El Prado recibe a Ingres, último gran discípulo de Rafael

Un "inesperado fecundador" de las vanguardias del siglo XX, especialmente de Picasso

cultura

| 20.11.2015 - 16:22 h
REDACCIÓN

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El Museo del Prado albergará desde el próximo martes 24 de noviembre hasta el 27 de marzo la exposición 'Ingres', primera monografía sobre el pintor francés que se convirtió en el último gran discípulo de Rafael y un "inesperado fecundador" de las vanguardias del siglo XX, especialmente de Picasso.

"Nos encontramos ante el último gran discípulo de Rafael y el último soplo de culto al maestro de Urbino. Esta exposición nos acerca a una de las cumbres más altas de la pintura europea del siglo XIX, con un modernizador clasicisita e inesperado fecundador de las vanguardias del siglo XIX", ha explicado el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza.

La exposición será inaugurada por la Reina Sofía el próximo lunes. 'Ingres' reúne más de 60 obras del autor entre las que destaca especialmente 'La gran odalisca', que ha salido en contadas ocasiones del Museo del Louvre, o 'El sueño de Ossian', del museo de Ingres en la localidad francesa de Montauban.

Precisamente, de la colaboración con este museo en la exposición ha surgido un nuevo proyecto que tendrá lugar el próximo 4 de diciembre, con la presentación en Montauban de una selección de once obras de sus colecciones para mostrar un recorrido por el retrato en España (del Greco a Sorolla).

El comisario de la muestra, Vincent Pomarède, ha recordado que Jean-Auguste Dominique (1780-1867) no fue "un artista estático, académico o frío, a pesar de las apariencias, sino que era alguien apasionado". "Busca todas las novedades y es original, abordando corrientes de su época como el romanticismo, realismo o neoclasicismo", ha añadido.

Ingres, con un carácter fuerte que le llevaba a enemistades con otros artistas como Eugene Delacroix -"se odiaban", según Pomerède-, tuvo a lo largo de su carrera una "relación muy fuerte" con la corriente neoclásica, tras su paso por la escuela de Jacques Louis David. "Para él, Rafael era Dios", ha matizado.

MAESTRO DE LOS RETRATOS

No obstante, los retratos, en los que se inició muy joven, fueron los que marcaron parte de su carrera y le auparon como uno de los grandes maestros del siglo XIX. Buen ejemplo de ello es el cuadro 'Napoleón I en su trono imperial' o la 'Condesa de Haussonville', ambos presentes en la muestra.

"Tuvo encargos del poder desde muy joven pero también afrontó muchos críticas. Al final de su vida ya estaba cansado y no quería hacer más retratos, pero le llegaban muchas peticiones, cada vez más", ha indicado el comisario, tras destacar de entre todos el 'Retrato de Louis-François Bertran'.

Muchas de las críticas que recibió Ingres tuvieron que ver con su apuesta por renovar los desnudos, en especial el femenino, siendo 'La gran odalisca' la mejor muestra de ello. "Sentía un deseo de renovar el género, inventando otras posturas y con una nueva concepción del cuerpo humano, más basado en la luz y el movimiento", ha señalado Pomarède.

La pintura religiosa -'El Martirio de san Sinforiano', por ejemplo- fue otro de los campos que exploró, "aunque no de la manera tradicional" y, su relación con España también queda recogida en esta exposición.

RELACIÓN "EQUIVOCA" CON ESPAÑA

El comisario institucional de la muestra, Carlos González, ha abordado esta relación "un tanto equívoca", que quedó marcada por un comentario de Ingres en una correspondencia en el que hablaba de "un amor monstruoso" de aquellos que estimaban a Velázquez o Murillo en contraposición a Rafael.

"A priori hay un aparente desdén por los maestros españoles, pero hechos posteriores demuestran su verdadero interés por España", ha afirmado González. En concreto, su relación con el escultor José Alvarez Cubero, José de Ribera o José de Madrazo -más tarde su hijo Federico-, participando en la adecuación del Palacio Quirinale para Napoleón, supusieron un paso adelante en su interés por la pintura española.