El periodista Rafa Martínez-Simancas relata en 'Sótano Octavo' su lucha contra el cáncer

Ex periodista de Onda Madrid y Telemadrid

El periodista Martínez-Simancas (Archivo)

cultura

| 28.10.2013 - 10:08 h
REDACCIÓN

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El periodista y escritor Rafael Martínez-Simancas acaba de publicar en Ediciones B el libro 'Sótano Octavo', en el que relata cómo se enfrenta a la enfermedad desde que en noviembre de 2011 -cuando tenía 50 años recién cumplidos- le diagnosticaron un linfoma, cáncer en la sangre.

"Que te toque a ti es una putada, una gran y enorme putada. Es en ese momento cuando descubres que el llanto es un sótano y que has llorado hasta la octava planta, donde nadie que no tenga lo tuyo puede descender a ese nivel", cuenta en el libro.

Eso sí, está convencido de que "la obligación del enfermo es transformar la realidad para mejorarla y huir de ella, igual que el prisionero lo que debe tener claro es que su primer mandamiento es salir de allí lo antes posible".

NARRA LAS FASES DE SU PROCESO MÉDICO

Martínez-Simancas narra todas las fases de su proceso médico, sus experiencias y encuentros con sus compañeros de habitación, el trato que le han proporcionado los "ángeles" que le han cuidado y su relación con su mujer, sus hijos y sus amigos.

De estos últimos dice: "Cuando les respondes que no sabes cuándo estarás 'curado' entonces se entristecen y eres tú el que de manera metafórica tiene que bajarse de la cama del hospital y tumbarlos allí un rato para que se les pase el sofoco".

'Sótano Octavo' es un libro escrito con realismo y algo de sentido del humor, pensado para "animar a otros enfermos a encontrar una salida a los miedos que crecen como sombras fantasmagóricas en la cueva del cáncer".

En conversación con Europa Press, el escritor asegura que esta situación cree que le ha hecho ganar "en profundidad", ser más comprensivo y disfrutar más del día a día. "No se puede ser superficial y mala persona, apuesto por practicar la bonhomía", señala.

Eso sí, se considera "una persona normal que ha tenido un susto" que le ha hecho "ver las cosas de manera distinta" y que ha crecido "hacia dentro". Como Rafael Alberti dice: "Yo era un tonto y lo que he visto en la vida me ha hecho dos tontos".

Y concluye: "Cada día es un regalo. Quiero dejar este mundo un poquito mejor, que sea más agradable y dejar un buen recuerdo". Tal y como dijo al salir de la consulta una señora de avanzada edad a la que acababan de dar el alta: "Que os pongás buenos tós".