Banderas reivindica al "héroe" que descubrió pinturas rupestres en 'Altamira'

cultura

| 31.03.2016 - 15:21 h
REDACCIÓN

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Antonio Banderas vuelve al cine con Altamira, un filme en el que da vida a Marcelino Sanz de Sautuola, descubridor, con su hija María, de las cuevas de arte rupestre que cambiaron la percepción del hombre y "un gran héroe español que, por razones increíbles, quedó como un villano para la historia".

"La envidia jugó un papel extraordinario en toda esta historia", explica el actor en una entrevista con Efe, realizada en Madrid con motivo del estreno de la película mañana viernes 1 de abril.

El actor, absolutamente rendido al personaje de Sautuola, afirma que "esta reflexión está en la película: lo malos que los españoles podemos ser contra nosotros mismos. En eso -dice a Efe- no hemos cambiado mucho; es penoso, pero con esa virulencia (la envidia), no se da en otras partes del mundo".

"Eso -apunta- se refleja muy bien en la cinta, a través de la figura, casi caricaturesca, de otro personaje del pueblo aficionado a la antropología, que continuamente le patea hasta hundirlo".

Habla Banderas de la lucha que tuvo que mantener Sautuola toda su vida contra quienes le tacharon de hereje e impostor; ni iglesia ni los científicos de la época concedieron a su descubrimiento el valor que tenía; es más, fue tachado de fraude y mentiroso y así murió, pensando que el mundo se avergonzaba de su existencia.

Una figura desconocida y una historia camuflada entre otros grandes descubrimientos de la época que ha recuperado, y no por casualidad, la productora española Morena Films, empresa que preside Lucrecia Botín-Sanz de Sautuola, hija del banquero Jaime Botín y descendiente directa de Sautuola.

Dirigida por el británico Hugh Hudson -realizador de Carros de fuego (1981) y Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos (1984), entre otras-, con música de Mark Knopfler y fotografía de José Luis Alcaine, Altamira, tiene "algo de reivindicación de la figura de este hombre que me encantaría que se colocara en el lugar que le corresponde", afirma el actor.

"Es la historia real de un hombre incomprendido", apunta el director de la cinta, convencido de la necesidad de que "el mundo entero" conozca la verdadera historia de esta cueva que es Patrimonio de la Humanidad.

En ese sentido, el actor justifica que la película se haya rodado en inglés, ya que hoy "no hay otra manera de sacar una película adelante", dice el malagueño, con la voz tomada por un inoportuno dolor de garganta.

Banderas destaca "cómo este hombre culto, con una curiosidad intelectual impresionante, fue capaz de interpretar aquello que estaba viendo, cómo supo leer lo que allí había, lo que significaba, y darse cuenta de que aquello rompía todos los esquemas de la época, desde la creación del mundo y la religión, hasta cambiar de forma radical la idea que teníamos del ser humano hasta ese momento".

Para él, Sautuola es "uno de los grandes héroes de nuestro país que, por razones increíbles, quedó como un villano para la historia, y murió pensando que esa era la opinión que tenían de él, no solo los científicos europeos del momento, sino su propia gente". "Aquello le dolió especialmente", apunta Banderas, que ha tenido acceso a sus diarios, gracias a la familia Botín.

"Anotaba todas sus reflexiones con los datos que iba encontrando; tenía un punto irónico muy curioso, se reía mucho y mantenía una cierta displicencia con aquellos que escribían artículos contra él en su tierra; no les daba importancia porque pensaba que el tiempo y la razón se pondrían de su lado, pero no ocurrió.

Todo eso, "antes de que le llegase el puñetazo que le tumbó": Émile Cartailhac acusó a Sautuola de mentiroso sembrando su desgracia. El francés quiso devolver el prestigio arrebatado a Sautuola y viajó a Altamira cuando éste ya había muerto. Sus disculpas llegaron un poco tarde, como dice su "hija" Irene Escolar, en el último plano de la película.

Se ha rodado también un documental, que se estrenará en los próximos meses, y un vídeo en 3D que permite hacer una visita virtual a la Capilla sixtina del arte rupestre, vista desde los ojos de María, su pequeña descubridora.