Bailarines de 28 países optan a un puesto en la Compañía Nacional de Danza

Danza (Danza)

cultura

| 21.07.2013 - Actualizado: 17:28 h
REDACCIÓN

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Son 140 bailarines pero el silencio reina en los pasillos y en la sala de calentamiento de la sede de la Compañía Nacional de Danza donde, durante el día de hoy, jóvenes de 28 países luchan por optar a una de las siete plazas de solista que les permitirá bailar con la compañía la próxima temporada.

Habitualmente, los bailarines que optan a estas plazas son profesionales y proceden de otras compañías. En la audición de hoy esto se ha repetido y con mayor razón ya que en esta ocasión los bailarines buscan un puesto en una nueva categoría, la de solista.

Esta categoría intermedia se sitúa entre la de bailarín principal y cuerpo de baile "y se ha creado para que los que estén en ella puedan tener sueldos mejores", comenta a Efe el director de la Compañía Nacional de Danza, José Carlos Martínez.

Así, los solistas pasarían a cobrar 1.600 euros, mientras que el bailarín del cuerpo de baile cobra 1.100 euros.

La nueva estructura permite que, además de nuevas incorporaciones, los actuales componentes del cuerpo de baile puedan optar a solista "y es una forma de reconocer su trabajo", en opinión del director de la compañía, que ha pretendido también con esta reestructuración atraer a algunos de los bailarines españoles que se encuentran en otros países para que vuelvan.

"He visto las listas y hay algunos", señaló Martínez, quien valora que el nivel de los bailarines que hasta ahora han participado en las audiciones es bueno.

La nueva categoría "hace que venga más gente de nivel". Además, la disolución de la compañía de Florencia o la reducción del número de bailarines que componen el cuerpo de baile de la de Berlín ha provocado que algunos de sus bailarines hayan viajado a Madrid para participar en este proceso de selección.

"Me gustaría que en las listas, en las que destaca la presencia de italianos, hubiera más españoles", comenta el director que, en contra de sus deseos, este año tampoco ha podido hacer las audiciones en febrero.

Haciéndolo en julio "llegamos tarde. Las cosas están mal y es muy difícil que rechacen alguna oferta para esperar a esta audición, lo que provoca que les perdamos durante todo un año".

Un año en el que la compañía dispondrá de un 18 % menos de presupuesto para lo que se denominan operaciones comerciales. "Esto hace que sea difícil seguir con las actividades por lo que tengo cuidado con las producciones. Prefiero hacer varias más pequeñas que una grande al año. Tenemos escenografías, queremos mantener la actividad y que no bajen los espectadores".

El pasado año se realizaron 60 espectáculos, frente a los 36 de la temporada anterior, "y nuestra intención es mantener este número", dice el director, que para la próxima temporada tiene la intención de recuperar piezas que se han bailado antes para intercalarlas con otras nuevas.

En estas piezas participarán algunos de los aspirantes a formar parte de la Compañía Nacional que hoy, dejando sus nervios en la puerta, se han puesto ante el jurado presidido por Martínez.

Siguiendo los pasos indicados por los maestros de baile, los bailarines se han esforzado por dar lo mejor de sí mismos "aunque hay algunos que se presentan a las audiciones sabiendo que hay un alto nivel y que es difícil que sean elegidos, pero esto les sirve de entrenamiento para pases posteriores".

También los hay que se han apuntado a la categoría de solista y a la de cuerpo de baile. Estas audiciones, en las que 170 bailarines optarán a dos puestos, se realizarán mañana y el martes.

"Esto les da la posibilidad de que ya les conozcamos", comentó el director, a quien es difícil que los aspirantes sorprendan a lo largo de las diferentes fases de la audición. "Hay cosas que se ven rápidamente aunque hay gente que a lo largo de los ejercicios se va soltando y nos sorprende. Pero, en general, vemos rápido lo que tenemos que ver".

Bailarín estrella del Ballet de la Opera de París durante muchos años y Premio Nacional de Danza, José Carlos Martínez asegura que la vida del bailarín es muy corta y difícil.

"No es como otras profesiones que puedes dejarlo en determinado momento, es necesario el trabajo diario. Es muy vocacional. Es una profesión tan dura que tiene que ser una pasión; para ganar dinero, vete a otra cosa".