La noche madrileña se rinde a la literatura

La noche madrileña se rinde a la literatura

Anoche Madrid estaba más viva que nunca. Ni siquiera el partido de la semifinal de Liga de Campeones alejó a los madrileños de las librerías, que abrieron hasta la madrugada. Más de 600 actividades como encuentros con escritores, maratones de lectura o conferencias tomaron ayer La Noche de los Libros y convirtieron a Madrid en una ciudad rendida a los libros.

Ajenos al evento deportivo, los escritores Salman Rushdie y Jean-Christophe se convirtieron en el centro de atención de la IX edición de la Noche de los Libros a juzgar por la nube de admiradores que les rodeó durante su paseo a media tarde por la alfombra roja de los libros instalada en la céntrica plaza de Callao, antes de ofrecer sendas conferencias en la Casa de Correos.

Allí se pudo ver a Rushdie desfilando con paciencia por los puestos y mirando con curiosidad algunos de sus libros expuestos u hojeando una novela gráfica sobre Gabriel García Márquez, escritor que ha estado muy presente en toda la jornada. "Es una fiesta fantástica", ha opinado Rushdie sobre la cita además de destacar que la lectura es una manera de estimular la "imaginación", uno de los "mejores dones" que existen.

Los otros grandes protagonistas de esta noche, los libreros, veían como los ciudadanos pasaban por sus puestos, no siempre con la intención de comprar. "Por el momento, es un día normal", ha resaltado Enrique García, de la librería Venir a cuento.

Y entre el gentío que igual que aparecía, desaparecía, tres cabecitas tímidas se asomaban para ver qué había en los puestos de libros. Así, Covadonga, Pedro y Vega, de 12, 11 y 7 años, tres hermanos a los que "les encanta leer", han explicado que leer "está muy bien" porque se "aprende mucho" y, además, "divierte".

Para comprobar que los lectores gozaban de buena salud, un grupo de escritores de la Escuela de Escritore" convertidos en librólogos, daban su diagnóstico a los interesados sobre su salud literaria. Lara Moreno, una de las facultativas, ataviada con su bata, ha recetado a un paciente el libro Prohibido entrar sin pantalones, de Juan Bonilla, para viajar a otros mundos y conocer otras vidas.

Mientras que los pacientes eran tratados, en el Círculo de Lectores la escritora mexicana Elena Poniatowska leía: "En un lugar de La Mancha", rodeada de algunos compatriotas que la han recibido al grito de "Viva México".

POEMAS EN EL ATENEO DE MADRID

Pero la Noche de los Libros no sólo ha tenido cabida para la buena literatura, sino que el Ateneo de Madrid, con nombres como Luis Alberto de Cuenca, Ramón Irigoyen o Jesús Munáriz, entre otros, se han encargado de recitar los que para ellos son los "peores poemas de la lengua castellana".

"Hay más libros malos que buenos y también tiene que haber días para ellos", ha comentado el escritor y organizador del acto, Miguel Losada, quien además ha subrayado que no se trata de "atacar" a nadie sino de "reivindicar el placer de leer" cualquier cosa. Y de los peores poemas, a aquellos que declaman los poetas del llamado "Poetry Slam", que se han reunido en este reto en el que la expresión corporal acompañaba a la poesía.

El ganador de la cita, el asturiano Pablo Cortina, feliz por esta victoria decidida por el público con sus aplausos, ha destacado que se trata de una poesía "muy pegada al pueblo", aunque él ha ganado con una poesía de "amor cortés" en honor a Cervantes. La jornada ha servido también para que la editorial digital Bubok, tras seis años como plataforma de autopublicación en internet, haya inaugurado su primera tienda física.

"La gente nos pedía tocar los libros, ver cómo quedan y dónde van a estar cuando los hagan", ha dicho el director de Bubok, Sergio Mejías en su nueva sede donde decenas de aviones de papel, con fragmentos escritos de El Quijote, se balancean colgados del techo del local.

La literatura, literalmente, ha inundado Madrid por una noche porque libros, escritores, libreros y lectores se han dado la mano, han conversado y han intercambiado tinta en los centenares de lugares, bibliotecas, galerías, instituciones o bares, donde los libros, una vez más, no han tenido rival.