El adiós a Amparo Rivelles, una actriz con mayúsculas

Las puertas del teatro Alcázar Cofidis, en Madrid, se abrieron hoy más temprano de lo habitual para despedir a una de sus grandes actrices, ya que el deseo de Amparo Rivelles fue que se le diera el último adiós en el mismo escenario en el que vivió grandes éxitos.

Desde primeras horas de la mañana numerosas personas anónimas y otras relacionadas con el mundo de la cultura y el espectáculo acompañaron a los familiares de la actriz y permanecieron junto al féretro con sus restos mortales situado sobre el escenario, rodeado de grandes coronas de flores, y junto a un retrato de la actriz.

Las puertas se cerraron pasadas las tres de la tarde cuando entre aplausos de las personas que se congregaron en la calle Alcalá, el féretro, seguido por los familiares de la actriz, fue introducido en el coche que esperaba.

Entre estos se encontraba la actriz Maribel Verdú quien mostró su felicidad "por ver toda la gente que la quería, las demostraciones de amor y lo bonito y lo especial que ha sido todo. Debe estar muy contenta y muy feliz".

Para la actriz, casada con Pedro Larrañaga (sobrino de Rivelles), se ha ido una de las más grandes. "Estará siempre en la historia del cine, el teatro y la televisión de este país, de México y de otros muchos", señaló y destacó que se trataba de una persona "de una generosidad extraordinaria, con un sentido del humor increíble hasta el último momento. La echaremos mucho de menos".

Maribel Verdú, que interpreta actualmente en el teatro Alcázar Cofidis la obra "Los hijos de Kennedy", comentó que va a ser "muy especial y muy bonito" salir a escena ya que "la energía que se queda en los teatros cuando de repente se va alguien que ha trabajado tantos años en él es algo especial. La energía esta allí y la de ella era muy buena".

El ministro de Educación Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, fue uno de los primeros que se acercaron al teatro a dar el pésame a los familiares de Amparo Rivelles, entre ellos la hija de la artista, su nieto y su sobrino Pedro Larrañaga, quien durante toda la mañana permaneció en el recinto.

Wert destacó la "biografía ejemplar" de la artista y lamentó que con ella "desaparece una exponente más de una generación de actores y actrices absolutamente admirables".

También la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, quiso dar su adiós a "una gran actriz, una gran mujer, una gran persona y una gran madrileña", que en opinión del académico Luis María Ansón "llenaba la escena cuando pisaba las tablas".

Al igual que Maribel Verdú fueron muchos los que amigos de la actriz que hicieron hincapié en su simpatía y su sentido del humor.

Una de ellas fue Pilar Bardem quien lamentó la gran pérdida que supone para la escena española de una de las mejores actrices que ha habido, "pero personalmente, a parte de su grandeza como actriz, como persona era la mujer más graciosa del mundo. Tenía un ingenio y una capacidad para hacer bromas que los que la tratábamos la vamos a echar mucho de menos".

Concha Velasco coincidió también en la gran perdida de "una grandísima actriz que además era muy inteligente y muy divertida. Siempre veía el lado bueno de las cosas, incluso en los momentos más trágicos".

Con discreción, sentada en una de las butacas de las últimas filas del teatro, Natalia Figueroa, esposa del cantante Raphael, permaneció un largo espacio de tiempo despidiéndose de "una de las más grandes que hemos tenido. Para nosotros, para mi casa, una amiga del alma, más que una amiga era familia".

Amparo Rivelles poseía una de las voces más hermosas que ha habido en el teatro español, según el actor Carlos Hipólito, para quien era "una de las grandes damas de la escena, una mujer extraordinaria con una personalidad arrolladora; una gran actriz que hizo todo, y todo lo hizo bien".

"La Duda" fue la última obra de teatro en la que se pudo ver a Amparo Rivelles sobre el escenario. Para Juanjo Seoane, productor de esta obra y de otras seis en las que intervino la actriz, "con Amparo se va toda una época, una forma de hacer del teatro español".

Dos de las obras que hizo con Seoane fueron "El abanico de Lady Windermere" y "Los padres terribles", ambas junto a la actriz Carmen Conesa para quien trabajar con ella ha supuesto un antes y un después. "Se ha ido pero nos deja el recuerdo de una gran lección de lo que es la interpretación y la humanidad en un escenario".

María Luisa Merlo, Asunción Balaguer, Jesús Guzmán, Ana Belén, María Barranco, Julia Gutiérrez Caba, Tina Sainz o Aitana Sánchez Gijón han sido otras de las muchas personas que han dado hoy el último adiós a la gran dama del teatro español y de la escena.