Tintín vuelve a Bélgica de la mano de Spielberg

Hacía meses que esperábamos que llegase su estreno y este pasado sábado por fin se dejó ver la cara. Lo hizo en su país natal, Bélgica, y llegaba de la mano del que ha hecho posible su adaptación a la gran pantalla, Steven Spielberg.

El cineasta, en un gesto de simpatía con el autor del cómic, George Remi, y con los fans incondicionales de las aventuras del joven reportero, decidió hacer el estreno mundial en Bruselas. Por ello, Spielberg, acompañado por Jamie Bell -algunos le recordarán por su interpretación en Billy Elliot-, se trasladó a la capital belga para estrenar Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio.

Las aventuras de Tintín, creadas por George Remi -más conocido como Hergé- en 1929 cosecharon gran fama en Europa, por lo que Spielberg espera encontrarse con una buena respuesta por parte del público incondicional del personaje.

"El público americano la verá como una película original", señaló el director durante el estreno. "Con suerte, si tiene éxito en América, puede que por primera vez en 80 años se empiecen a publicar los libros en América", comentó.

Spielberg lució un pin con las banderas belga y estadounidense en la solapa de su chaqueta durante la conferencia de prensa, tras la cual fue nombrado comandante de la orden de la corona belga.

Gran parte de la espectación del último proyecto del director de éxitos como ET o la saga de 'Indiana Jones', se debe a que la cinta se ha rodado utilizando la última tecnología de captura digital de movimientos y además en 3D.

Una técnica en la que fue pionero Robert Zemeckis, con películas como Beowulf o The Polar Express, y que luego perfeccionó James Cameron con Avatar o Tim Burton en Alicia en el País de las Maravillas.

Técnica que, por otro lado, obliga a los actores a actuar llevando trajes especiales que registran todos sus movimientos. En este caso, han sido Jamie Bell y Daniel Craig, los que, no han encarnado, pero sí dotado de gesticulación a Tintín y Rackham el Rojo respectivamente.

Spielberg, que admitió ser un gran fan de Hergé, reconoció que charló con el escritor antes de éste muriese en 1983, sobre hacer una adaptación de Tintín.

"Herge era un gran fan de En busca del arca perdida y me dijo por teléfono que quería que yo adaptase el libro en película, por lo que fue una de las llamadas más emocionantes de mi vida", señaló el director.