El Teatro de la Zarzuela vuelve a abrir sus puertas con la comedia musical '24 horas mintiendo'

Teatro de la Zarzuela
Teatro de la Zarzuela |Telemadrid

El Teatro de la Zarzuela vuelve a la normalidad acogiendo, hasta el 24 de julio, '24 horas mintiendo', una comedia musical que aspira a hacer "disfrutar" y con la que el teatro celebra que "vuelve a abrir sus puertas y ventanas para que entre la luz" después de un periodo de "subversión".

"Lo he pasado mal estos tres meses, como lo ha pasado mal toda la gente de este teatro. Pero lo importante es que estamos estrenando un espectáculo tras haber pasado unas semanas en las que la gente venía y encontraba sus puertas cerradas", ha expresado el director del Teatro, Daniel Bianco, en rueda de prensa con motivo de la presentación de la obra.

De este modo, ha señalado que con '24 horas mintiendo' han querido recuperar un género maltratado durante los últimos años y que "ha ayudado mucho a los corazones de los españoles en épocas difíciles", una intención que en la actualidad rescatan para "el disfrute".

Esta pieza, que cierra la temporada 2017/2018 de la Zarzuela, está basada en el libreto original que escribieron Francisco Ramos de Castro y Joaquín Gasa, y la partitura de Francisco Alonso, para el estreno de la obra en 1947 y ha sido actualizada por el último Premio Nacional de Literatura Dramática, Alfredo Sanzol.

DIRECCIÓN DE JESÚS CASTEJÓN

En cuanto a esta versión libre, bajo la dirección de Jesús Castejón y la dirección musical de Carlos Aragón, sitúa la acción en una "boite" en la que una compañía de artistas se tiene que encerrar para ensayar a oscuras y en voz baja su próxima obra con el fin de salir del apuro en el que se encuentran.

En este sentido, el argumento de este nuevo montaje dista en algunas ocasiones de la original debido a que el texto "lleno de frescura y simpatía" estaba situado en 1947 y sus chistes "no iban a ser comprendidos en esta época", según ha explicado Castejón.

En este contexto, ha explicado que la pieza "siempre desde el humor" plantea los problemas a los que se ve sometidos constantemente el ser humano: la necesidad de dinero, puesto que es así como se ha educado, y la necesidad de conseguirlo en el menor tiempo posible y al menor precio, convirtiendo a los personajes en "unos sinvergüenzas muy simpáticos”.