Tasso rompe tópicos al explorar las fantasías sexuales de las españolas

La sexóloga Valérie Tasso ha recopilado las fantasías sexuales de las mujeres españolas en su nuevo libro "Confesiones sin vergüenza" con el objetivo de "romper tópicos y tabúes" en torno a sus secretos más "transgresores".

En una entrevista con Efe, la escritora francesa explica que la idea de escribir esta obra, publicada por Grijalbo, surgió cuando condujo el Club Cincuenta sombras, que la llevó de gira por numerosas ciudades españolas para hablar sobre las prácticas de los protagonistas de la historia de E.L.James.

Tasso aclara que todo el mundo confunde el tipo de sexualidad de los personajes de "Cincuenta sombras de Grey" con el sadomasoquismo, aunque los entendidos lo consideran "sexo vainilla" o convencional, porque es como entrar en una tienda donde se venden helados de mil sabores y elegir uno de vainilla, sin arriesgarse a probar otro gusto.

La autora de "Diario de una ninfómana" decidió reflejar el mundo de las fantasías eróticas de las mujeres españolas para contribuir a que dejen de sentirse culpables o depravadas por imaginarse ciertas cosas.

Para ello, reunió los testimonios de las asistentes a las charlas, de mujeres que le contaron sus relatos a través de las redes sociales y de su consulta sexológica, además de los libros publicados sobre la materia.

"No se suele hablar de la fantasía sexual, en la que aparece una transgresión muy fuerte. Es un tabú", afirma Tasso, quien destaca la importancia de distinguir el deseo sexual de la fantasía sexual para no caer en la trampa de que somos capaces de llevar a la realidad todo lo que llegamos a imaginarnos.

La investigadora precisa que el deseo sexual es "lo que quieres hacer" y vas a trasladar a la acción en cuanto tengas la oportunidad, mientras que la fantasía sexual es "lo que eres capaz de imaginar", pero jamás vas a llevar a la práctica.

Pone como ejemplo que tenía un vecino que no la dejaba dormir porque ponía la música a todo volumen a las cuatro de la madrugada. Ella deseaba que apagara la música, pero era capaz de imaginarse que mataba a su vecino, aunque de ninguna manera lo llevó a la práctica, sino que se limitó a llamar a su puerta y pedirle que bajara el volumen.

"La fantasía sexual se queda en el imaginario erótico y tiene una función muy interesante porque es una válvula de escape del juicio moral, alimenta el deseo y sirve de abono a las relaciones sexuales", precisa.

Sostiene que el imaginario erótico de las mujeres españolas es "riquísimo" y, a poco que se trabaje, puede ayudar mucho en las relaciones de pareja.

Asegura que "muchas mujeres se sienten culpables porque mezclan los conceptos de deseo sexual y fantasía sexual, debido a que están convencidas de que lo que son capaces de imaginarse es lo que desean de verdad y no es así".

"Las mujeres no hemos tenido voz hasta el siglo XIX. Hemos trabajado mucho a nivel simbólico, pero no lo hemos trasladado a las palabras como han podido hacer los hombres. Vivimos en una sociedad que tiene un modelo de sexualidad masculino, por mucho que se nos diga que las cosas están cambiando", argumenta.

En España, "no hay educación sexual" y no se habla del sexo en término de valores, según la escritora, quien opina que, cuando se trata este asunto, "todo el mundo se esconde detrás de la risa tonta", lo que demuestra que "hay un problema".

"Hemos pasado de una sociedad muy reprimida, que es malo, a una sociedad hipersexualizada, que también es malo", apunta Tasso, antes de indicar que la sociedad es "muy exigente" a nivel sexual. "Todo el mundo tiene que saber hacer de todo y tiene que haber hecho de todo", lo cual es "una falacia", añade.

Desde su punto de vista, las mujeres eran antes las víctimas y los hombres eran los verdugos, mientras que, ahora, en lugar de eliminar esas etiquetas, se están intercambiando los papeles, con mujeres "muy exigentes" en el sexo y hombres "un poco perdidos" ante los cambios sociales, sin que haya habido "una liberación".