Pitingo trae aires caribeños a los Jardines de Sabatini

Hace siete años Antonio Álvarez "Pitingo" debutó en los Jardines de Sabatini. Entonces, junto al escenario se situaban mesas en las que los espectadores disfrutaban de una cena o una copa mientras contemplaban el espectáculo. Ahora todo ha cambiado, menos el entorno... noches calurosas, ambiente natural y una tranquilidad embriagadora que invita a dejarse seducir por el artista. Pitingo es un fijo de los Veranos de la Villa. Ha acudido varias veces ya a una cita que, asegura, tiene algo de caribeño.

Lo dice con conocimiento de causa. Su último disco: "Malecón Street" está completamente dedicado a la fusión con los ritmos del son cubano. Los Jardines, continúa Pitingo, le recuerdan a esas refrescantes noches de La Habana. "Malecón Street" está muy presente en su recital. En él hace de la fusión su bandera. No en vano, se rodea de una banda con músicos cubanos o africanos, pero en la que lo flamenco está muy presente. Juan Carmona (el exKetama) es su guitarrista de referencia.

El espectáculo de Pitingo repasa toda su trayectoria, aunque bebe (sobre todo en su comienzo) del flamenco tradicional. El artista onubense (que se confiesa medio madrileño por los años que lleva entre nosotros) incluye repertorio tradicional no presente en ninguno de sus discos y repasa también todos sus discos. Así, de "Malecón Street" rescata los aromas caribeños, de "Olé y Amen" el homenaje a la música gospell, y de soulería su tributo al soul americano.

Un espectáculo del que se pudo disfrutar anoche en los Jardines de Sabatini. Hoy repite.