Laurent Cantet presenta en España 'Regreso a Ítaca'

El realizador francés Laurent Cantet, ganador de una Palma de Oro en Cannes en 2008 por La clase, presenta en España Regreso a Ítaca, una disección controlada de la desilusión de una generación de cubanos educados en la Revolución que es "probablemente" su obra más "impúdica".

"Me siento muy atado a La Habana desde hace quince años, he conocido a mucha gente que me ha enseñado mucho, pero sobre todo de mí mismo", reconoce el director en una entrevista con Efe en Madrid, donde estos días se realiza una retrospectiva de su obra.

Explica Cantet que, cuando viaja a Cuba, "uno de los sentimientos más fuertes" que le llegan es "la necesidad histórica: estamos frente a gente que vive en una mitología revolucionaria, que está dentro de la historia, que son historia. Enfrentar esa mitología a la realidad es algo apasionante para mí, como europeo y por lo comprometido políticamente que soy".

"Noto una emoción palpable en el público después de verla, aunque no sean cubanos, aunque no hayan conocido la situación cubana; esta película -asegura- es probablemente la más impúdica que he hecho, no solo por mí, es que he dado rienda suelta a esas emociones tan fuertes que los cubanos son capaces de entregar ante los demás".

Basada en "La novela de mi vida" de Leonardo Padura, que también es guionista de la cinta, la acción ocurre en la azotea de un edificio de La Habana donde cinco amigos entrados en años celebran el regreso de uno de ellos, Amadeo, después de 17 años de exilio.

El director de "Recursos humanos" y "Foxfire" sigue fiel a sí mismo en contar historias de grupos, en este caso, con unos espléndidos Jorge Perugorria, Isabel Santos, Fernando Hechevarria, Néstor Jiménez y Pedro Julio Díaz Ferrán, actores más que reconocidos y valorados en Cuba, de los que Cantet solo sabía "su total entrega a la película" y "las ganas que tenían de hacerla".

De hecho, explica, "iba a ser un corto en origen, y fueron ellos quienes dijeron que no, que su vida, su historia, la de toda una generación, no se podía contar en quince minutos".

Destaca el papel primordial de Padura en la película y su generosidad al aceptar "que recuperase personajes emblemáticos de su literatura, como es Aldo, un alter ego de El flaco, el amigo de Mario Conde, y su madre, que es pura filosofía a quien le encanta dar de comer a los amigos de su hijo".

"Es el universo de Padura lo que está ahí, es La Habana, y habla de una generación perdida", resume el francés.

"Me gusta la idea de que esta azotea sea como un puesto de vigilancia del mundo desde donde no solo se ve Cuba (que se ve, creo que capta la vida cubana, que yo reconocería entre mil -apunta-) sino que me parece una forma de explicar cómo desde aquí se ve lo que pasa en el mundo: una historia universal, como dice el título".

No tuvo problemas para los permisos de rodaje, lo que le pareció "una señal de apertura", pero luego, explica, sufrió una gran decepción al retirarse la cinta del Festival de la Habana.

"Yo no he vuelto a Cuba desde diciembre, pero hablo con los cubanos y todos, en cierto modo, sienten una gran impaciencia porque evolucionen las cosas. Tienen la sensación de que (con el apretón de manos ayer entre Barak Obama y Raúl Castro) se está corrigiendo un error", además de abrir la posibilidad de que entre "algo de dinero -que se necesita tanto- al país".

"Pero por otro lado, no se fían, no quieren abrir la puerta de par en par por si llega de golpe todo, les da miedo. Por eso Raúl Castro pone tantas reglas, para no perder todo lo que se ganó en los años atrás", opina.

No se anima a hacer un pronóstico de futuro, pero cree que "los cubanos están muy atados a lo que significó la Revolución: la educación, la relación con la cultura, el colectivo... eso forma parte de su manera de ser y creo que lo defenderán hasta el final, quizá yo sea muy optimista porque hay cosas, como la reacción de los jóvenes, que no indican eso".

"Estos chicos nacieron en la etapa especial y solo han conocido la crisis, solo tienen una idea: vivir en otra parte o que el país se convierta en EE.UU.", comenta escéptico.

En cuanto a lo que dirán los espectadores españoles, que podrán ver la película a partir del próximo viernes, confía en que simplemente se sienten en la sala, porque "una vez dentro, están ganados".