Knightley protagoniza una fresca, diferente y teatral "Anna Karenina"

Una equilibrada mezcla de teatro, ópera y danza, junto a una reducción sustancial del texto y una original puesta en escena hacen que la nueva "Anna Karenina", de Joe Wright y con Keira Knightley, sea una fresca reinterpretación de uno de los grandes clásicos de la historia de la literatura.

Adaptar una novela tan maravillosa como "Anna Karenina", de Tolstoi, es una labor arriesgada por lo conocida de su historia y porque destila un clasicismo difícil de cambiar. Pero Wright ha conseguido dar un giro total a este libro y aligerar su estructura decimonónica.

El dramaturgo Tom Stoppard, responsable de los guiones de películas como "Shakespeare in love" o "El imperio del sol", ha elaborado un guión que se ajusta perfectamente a la visión que Wright tenía de la novela de Tolstoi.

Los diálogos se han reducido drásticamente para dar protagonismo a la imagen, a un juego visual creado a partir de un escenario teatral, que se transforma en segundos dando paso a los ambientes necesarios para contar la historia.

Decorados claramente teatrales y que no esconden su falsedad se mezclan con unos espectaculares vestidos -Jacqueline Durran ganó el Óscar por su trabajo- y una puesta en escena en la que los actores se mueven con una coreografía perfectamente estudiada.

Personajes secundarios que se paralizan para dar protagonismo a los principales, luces que les enfocan, cámaras que se giran a su paso. Todo contribuye a resaltar a los personajes de Anna Karenina (Kinghtley), su marido Karenin (Jude Law) y su amante Vronsky (Aaron Taylor-Johnson).

Un trío que se mueve con soltura en un complicado juego de escenarios, decorados que se transforman como si estuviéramos en una obra de teatro, paredes que dejan pasar unos pocos paisajes exteriores, acciones que pasan de una estación de tren a un salón de baile con la mayor naturalidad.

Junto a ellos, la sueca Alicia Vikander, Domhall Gleeson, Matthew Macfadyen, Kelly Macdonald o Emily Watson y Michelle Dockery en breves papeles, completan un amplio reparto en esta historia con la que Joe Wright se sale de las adaptaciones rigurosas que había realizado hasta ahora.

"Orgullo y prejuicio" (2005) y "Expiación" (2007), ambas con Keira Knightley como protagonistas, habían sido sus dos incursiones anteriores en la adaptación de obras literarias.

Pero aún siendo correctas, en ellas Wright no dejó ninguna huella personal, que sí está muy presente en esta "Anna Karenina" que llega mañana a los cines españoles, que no es fácil de ver y que peca de presuntuosa, pero que resulta en todo momento fascinante.