El Ayuntamiento propone utilizar un georradar para hallar los restos de Miguel de Cervantes

Cuatro siglos después de su muerte, historiadores y expertos se afanan en hallar los restos mortales del escritor Miguel de Cervantes, cuyo rastro se perdió en una de las reformas del Convento de las Trinitarias de Madrid, donde fue enterrado, con el objetivo de que, por fin, descanse en paz.

Los huesos de Cervantes -escritor, poeta, dramaturgo y novelista, del siglo de oro español-, se encuentran perdidos en algún lugar del convento de las Trinitarias Descalzas de san Ildefonso, donde decidió ser enterrado de forma humilde el 22 de abril de 1616.

Situado en el madrileño barrio de las Letras, el convento fue fundado en 1612 y en él profesaron sor Isabel, hija de Cervantes y sor Marcela, hija de Lope de Vega.

Una placa conmemorativa situada en la fachada del monasterio de clausura recuerda que allí está enterrado el autor de la mayor obra escrita en lengua española: "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha".

Pero nadie sabe exactamente dónde, porque las sucesivas reformas que se han llevado a cabo en el convento obligaron a mover la tumba de Cervantes y sus restos se perdieron, sin que nadie se preocupara por ello.

Hasta ahora, cuando el georradista Luis Avial y el historiador Francisco de Prado se han puesto manos a la obra para encontrar los restos del escritor con ayuda de la alta tecnología.

12.000 EUROS PARA LA BÚSQUEDA EN EL CONVENTO DE LAS TRINITARIAS

Para ello, Avial y De Prado necesitaban financiación y solicitaron ayuda económica al Ayuntamiento de Madrid, que va a colaborar con este proyecto ya que, según el director de Patrimonio Cultural del Consistorio madrileño, Jose Francisco García, ve "factible" localizar los restos de Cervantes.

Antes, deberá autorizar la búsqueda la Comunidad de Madrid, que ha pedido al Ayuntamiento que aporte más documentación sobre el proyecto.

De prosperar la iniciativa, la búsqueda de los restos del escritor madrileño consistirá en dos fases.

La primera de ellas se basa en la búsqueda subterránea con georradar, un dispositivo de frecuencias capaz de perfilar las oquedades subterráneas, sus dimensiones y, en ocasiones y a grandes rasgos, su grado de ocupación, para localizar el lugar exacto donde se encuentran los restos mortales.

La actividad del georradar en el convento de las Trinitarias se plasmará en un informe que podría dar paso a una segunda fase de excavación y recuperación de los restos mortales de Cervantes o si el resultado es negativo se paralizará la iniciativa.

Para poder desarrollar la primera parte de la iniciativa, el Ayuntamiento de Madrid ha destinado una partida inicial de 12.000 euros y, depende de los resultados del informe, el consistorio aportará una financiación adicional para llevar a cabo la segunda fase del proyecto.

"Todo depende de la primera fase, porque excavar todo el convento es inviable", ha señalado el director general de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid, José Francisco García, en declaraciones a Efe.

Según García, los promotores del proyecto pretenden que el georradar comience a inspeccionar el convento en marzo o abril, pero antes la Comunidad de Madrid tiene que dar su autorización.

LA COMUNIDAD PIDE MAS DOCUMENTACIÓN ANTES DE DECIDIR

La Comunidad de Madrid decidirá si autoriza, o no, el empleo de un georrardar para localizar los restos de Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias Descalzas cuando el Ayuntamiento de Madrid aporte más documentación al proyecto que ha presentado.

La consejera de Cultura, Ana Isabel Mariño, ha informado de que el ayuntamiento, a través de un promotor, ha solicitado autorización para utilizar un georradar, pero que el proyecto presentado "está incompleto" y requiere de "más documentación". Cuando esto suceda y la Comunidad considere que "todo el expediente está a pleno rendimiento y todos los extremos absolutamente claros" decidirá si autoriza, o no, su empleo.

LAS MONJAS AUTORIZAN EL GEORADAR

La madre superiora Sor María Amada de Jesús, del Convento de las Trinitarias Descalzas, situado en la calle Lope de Vega del madrileño barrio de Las Letras, ha señalado que están dispuestas a que entren los georradares para detectar los restos del escritor alcalaíno.

Por el momento, han "autorizado" la entrada de los georradares porque les han asegurado que el piso del Monasterio no va a sufrir ningún quebranto y porque se trata de "un personaje importante para España", pero ha añadido que, en caso de que detecten restos humanos y necesiten excavar, tendrán que volver a pedirles otro permiso y, ese, ya verán si lo dan o no.

"Eso lo hemos autorizado, ahora luego ya levantar piso, ya veremos, porque claro, es un sitio cerrado donde acaban de restaurar los retablos y las imágenes que tenemos, no es una plaza ni un campo abierto", ha precisado Sor María Amada de Jesús.

La madre superiora explica que todas ellas saben que Cervantes está allí enterrado. Según explica, Cervantes fue enterrado en el primer convento que era pequeño -de la misma orden-, el cual se derribó para construir la nueva Iglesia -cuya construcción finalizó en los años 90 del siglo XVII-.

En el archivo, según precisa la madre superiora, cuando se levantó la nueva Iglesia, dice 'por traslado de cadáveres a la nueva Iglesia se pagó tanto' pero no especifica nombres, tampoco el de Cervantes.