Los cazadores de carbono

El martes 21 a la 01:00, en 30 Minutos

15.09.2010 - 13:18 h
REDACCIÓN

La Encuesta de Telemadrid

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Con el pretexto de reducir las emisiones de CO2 ha surgido un lucrativo negocio donde "atrapar" partículas de carbono –y cobrar por ello- se ha convertido para muchos en una auténtica panacea. A los pioneros que emplean estas nuevas tecnologías para capturar las partículas contaminantes se les ha bautizado como "cazadores de carbono". La pregunta que surge: ¿Cuánto de "humo" –literalmente- hay en ese negocio? "Cazadores de carbono" es el título del reportaje de la BBC que ofrece esta semana Treinta Minutos. Otra cuestión que surge es si el comercio del carbono y los incentivos económicos para quienes compiten por atrapar la mayor cantidad de partículas contaminantes se transforman en un efectivo beneficio para el medio ambiente. Por otra parte: ¿existen indeseados “efectos secundarios” en el empleo de estas tecnologías experimentales, que se aplican en zonas tan dispares como las praderas canadienses, en la India o en las islas Filipinas?

Un ejemplo: Alberta, Canadá. Después de que los agricultores aran la tierra, la vegetación se pudre y libera gases de efecto invernadero. Para evitar esto surge una nueva tecnología atrapacarbono: sembradoras, en lugar de arados, que plantan semillas y evitan tener que arar; así, los gases se mantiene bajo tierra sin contaminar. Un agricultor que emplee esta técnica obtiene un “crédito de carbono”, que puede vender como si fuera trigo, maíz o ganado. Ese crédito del granjero está listo para ser ofrecido en el mercado al mejor postor. Y ahí, precisamente, puede residir el problema: los críticos afirmar que la base del comercio del carbono puede ser la avaricia, de compradores y de vendedores, y no el deseo de ayudar al planeta.

El reportaje “Cazadores de carbono” realiza un amplio recorrido por distintas áreas del planeta, desde las selvas de Brasil hasta la India, pasando por Londres o Hollywood. Recientemente se ha puesto de moda que bandas célebres de rock, como Coldplay, o actores consagrados, como Tom Hanks, Brad Pitt o Cameron Díaz, compren crédito de carbono. Sin embargo, no todos los créditos de carbono están basados en tecnologías fiables ni definidas; muchas estrellas reconocen no saber ni siquiera qué es lo que están pagando ni si sus compras son eficaces.

Porque, al igual que existen empresarios honrados del carbono, también existen “piratas del carbono”, que engañan, ocultan información o, simplemente, venden créditos de bajísima calidad medioambiental.

Cuáles son los controles que regulan el comercio del carbono, cómo garantizar que los beneficios económicos revierten en ventajas en aquellas áreas del mundo menos favorecidas y cómo evitar perjuicios medioambientales derivados de nuevas tecnologías “atrapacarbono”, que, paralelamente, pueden desequilibrar ecosistemas locales.