3-1. El campeón saca músculo ante un valiente Nápoles

El Real Madrid derrotó al Nápoles (3-1) en el partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones y desperdició la oportunidad de viajar a Italia con una renta más jugosa después de haber contestado con credenciales y argumentos a la atrevida apuesta napolitana, la cual quedó desarmada al cuarto de hora.

El vigente campeón de Europa dio un paso al frente para jugar los cuartos de final. Lo hizo preavisado por la derrota del Barça en París y frente a un rival que no quiso ser comparsa ni vestirse de sparring. El Nápoles, veloz a la contra, se presentó en la capital de España con la cabeza alta, bien peinado y dispuesto a amargar la noche de los madridistas en su competición predilecta.

Con el sello inconfundible de su técnico Maurizio Sarri, poco tardaron en distinguirse en Chamartín. Su apuesta valiente encontró arraigo en el Bernabéu antes de cumplir los diez primeros minutos gracias a un pase sublime de Hamsik que Insigne aprovechó a la perfección. Su disparo, desde casi 30 metros, sorprendió -antes de botar- a un Keylor Navas que estaba mal colocado.

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