Tarjeta roja a la violencia

Siguen viéndose tristes escenas de violencia en los campos de fútbol, sea cual sea la categoría. Los árbitros se sienten solos incluso en partidos de niños, donde hay padres que pagan sus frustaciones con amenazas a los colegiados y a otros padres.

Cada fin de semana en algún campo de la geografía española se repite la misma historia. Los niños y niñas esperan con impaciencia que llegue el sábado y algún padre más impulsivo y descontrolado de la cuenta convierte un partido de fútbol en una bronca para desfogarse.

Ha ocurrido siempre, pero ahora con las nuevas tecnologías esos escándalos son más visibles. Las imágenes, por ejemplo, de las trifulcas ocurridas en Andorra y en Mallorca en las últimas semanas reflejan esa vergüenza que hay que atajar por completo.