Real Madrid y CSKA protagonizan otro episodio del Juego de Tronos

Real Madrid y CSKA Moscú protagonizan otro episodio del Juego de tronos en que se ha convertido el grupo F del Top 16 de la Euroliga, en el que al menos siete equipos cuentan con opciones de obtener una de las cuatro plazas clasificatorias para los cruces de cuartos de final.

El partido, todo un clásico en Europa, cuenta con todos los alicientes posibles: importancia, trascendencia, rivalidad y, sobre todo, la necesidad de victoria para ambos para no verse envueltos en problemas en las últimas jornadas.

EL MADRID, EN UN BUEN MOMENTO

Los dos conjuntos tienen patrones de juego y hechuras de equipo muy parecidos. El juego exterior está un poco sobredimensionado, sobre todo en el caso de la pareja Nando de Colo y Milos Teodosic por parte moscovita.

Son los máximos anotadores y los principales creadores de juego del CSKA y en cualquier caso un gran quebradero de cabeza para todos sus rivales.

El Madrid llega en un 'uen momento, tras ganar la Copa del Rey, vencer en Alemania al Brose Bamberg y al Valencia en La Fonteta, con otro canastón del increíble Sergio Llull.

Estas pinceladas pueden enmarcar un partido lleno de matices entre dos de los grandes de Europa, entre un Real Madrid que es el vigente campeón europeo y un CSKA que vuelve a ejercer de eterno favorito y que este año, como los anteriores, ha invertido más de cuarenta millones de euros en hacer un equipo temible.

CSKA, LO TIENE TODO

Velocidad, tiro, bloqueo, rebote, defensa, el CSKA tiene de todo por arrobas y como reconoció Pablo Laso, entrenador del Real Madrid, "es difícil encontrarle algún punto débil", aunque "no exista el equipo perfecto".

Tras dos derrotas en casa, ante el Laboral Kutxa y el Barcelona, el Real Madrid no puede permitirse otro fallo en su pista, máxime ahora que, tras ganar en Alemania, ha reconducido en parte su camino en el grupo F del Top 16. Dada la igualdad y la fortaleza de los dos equipos, la resolución puede venir dictada por el grado de acierto y, posiblemente, por el grado de implicación de cada uno.

Sin Rudy Fernández, que ya se entrena con sus compañeros pero que todavía no está para jugar un partido y menos uno de estas dimensiones y trascendencia, Laso tendrá que hacer un par de descartes en su abultada plantilla.

Los precedentes apuntan a un partido equilibrado, peleado y reñido, en el que el desgaste físico dejará paso a la calidad en los momentos de la verdad. El vencedor respirará un poco más tranquilo y el perdedor deberá reponerse de inmediato, porque en el grupo de la muerte no hay un segundo de respiro.