Final Four: El Real Madrid busca la 'Novena' tras 19 años de sequía

Diecinueve años después de adjudicarse su último entorchado continental en la máxima categoría del baloncesto europeo, el Real Madrid buscará en Milán modernizar y aumentar, con la que sería su novena Copa de Europa, el oropel de sus vitrinas.

Fue en 1995, en Zaragoza, cuando el Real Madrid holló por última vez la cima del podio europeo, en el que fue su octavo título. Diecinueve años de una dolorosa travesía, para el club más laureado del Viejo Continente, que sólo en las últimas ediciones ha tenido presencia en los partidos definitivos de la competición.

DOMINIO EN LOS SESENTA

El equipo madridista labró su brillante historial en la década de los años sesenta, llegando a dos finales en 1962 y 1963 ante los entonces invencibles equipos de la URSS, el Dinamo Tiflis y el TSKA Moscú. En 1964 y 1965 escribió sus primeras páginas de oro en el baloncesto europeo ganando sendos títulos ante el Spartak de Brno y el equipo del ejército soviético, respectivamente, lo que constituyó un auténtico hito.

El Real Madrid siguió con su dominio continental ganando en 1967 y 1968, y llegando a la final en 1969. Después llegó una época de decadencia que duró hasta mediados de los setenta. En 1974 el Madrid ganó su quinta Copa de Europa, llegando a la final en 1975 y 1976 y alcanzó la sexta en 1978 y la séptima en 1980.

El Madrid volvió a desaparecer, esta vez durante quince años, del podio europeo y no hizo más que una fugaz aparición con el octavo título que consiguió en 1995, con Joe Arlauckas y Arvidas Sabonis como abanderados de aquel equipo.

Desde entonces el palmarés del Real Madrid se enmoheció con una ausencia total del equipo hasta que en 2011 el otrora campeón comenzó a dar señales de vida. En Barcelona, un Madrid convulso, por la marcha inexplicada aún del entrenador Ettore Messina a mitad de la temporada, mostró su bisoñez en una Final a Cuatro y cayó con estrépito ante un Maccabi Tel Aviv mucho más avezado en estas cuestiones.

SEGUNDA FINAL FOUR CONSECUTIVA

En 2012, la llegada de Pablo Laso al banquillo y una profunda reestructuración del equipo sentó los cimientos del actual equipo, aunque tuvo el lunar de no clasificarse para los cuartos de final de la competición.

El año pasado, en la Final a Cuatro de Londres, el Madrid volvió a disputar el partido definitivo ante el Olympiacos, aunque perdió, quizá por falta de experiencia y de peso en la competición, ante un equipo griego que tiró de galones de campeón en los momentos difíciles. Antes, en semifinales, el Barcelona cayó ante un Real Madrid que se demostró a sí mismo que volvía a estar entre la elite continental.

En la actual temporada, el equipo madridista ha asombrado a todo el mundo durante los primeros seis meses de competición con un juego que ha levantado unánimes elogios y que le ha permitido estar invicto la mayor parte de ese tiempo, tanto en España como en Europa.

Ha sido en las últimas semanas cuando han surgido las primeras dudas, fruto del cansancio y de las lesiones, lo que unido al camino inverso que ha llevado el Barcelona, mal en el comienzo de la temporada y más que bien en los últimos dos meses, hace que la semifinal entre ambos equipos españoles se presente más abierta y competida que nunca.

Se puede hablar de lo acertado o no de la decisión de no fichar a nadie cuando llegó la lesión de Jaycee Carroll, de la necesidad de fichar a un pívot para reforzar el juego interior, el auténtico talón de Aquiles del equipo, y también de que el equipo lleva dos o tres semanas pensando sólo en la Final a Cuatro y que por eso se ha relajado en los últimos partidos.

Su marcha en la Liga, le ha permitido al Real Madrid tener márgenes de error muy amplios y llegar a este momento de la temporada en la mejor posición posible.

El Barcelona ganó al Real Madrid el pasado sábado en Liga. En un partido prácticamente intrascendente para ambos hay que añadir. También hay que recordar que en las dos finales que disputaron ambos equipos este año, en Supercopa y Copa del Rey, la victoria y el título fueron para el Madrid.

Ahora, en Milán y en la Final a Cuatro de la Euroliga, todo es distinto. El Madrid ha vuelto a Europa y lo hace con el bagaje de la final del año pasado y su presencia en la de 2011. Vuelve con experiencia cercana y con la necesidad de volver a reinar diecinueve años después.