Bale, en boca de todos

Cinco años de Gareth Bale en el Real Madrid. Cinco años de luces y sombras. Por un lado el Expresso de Gales decisivo, y por otro el jugador triste que pasa demasiados minutos lesionado o en el banquillo.

Y es que Gareth, cuando quiere, asusta. Con muy poco ha sido determinante en casi todas las finales desde que aterrizó en Chamartín. Tac, y campeones de Champions en su primer año. Tac, y ya sabemos cómo acabó esta final. Peinada al esférico, y gol de Ramos. Otra Champions. Toma Isco, y la Supercopa se vuelve para casa. Y qué decir de su ya histórica chilena ante el Liverpool. Un toquecito y el Madrid, de nuevo campeón.

LAS DOS CARAS DEL GALÉS

En los últimos meses ha mostrado su mejor nivel, pero no ha sido la tónica habitual. En la celebración de la tredécima se vio su cara más amarga. Ya sabemos lo que ocurriría en esta rueda de prensa. Las dudas sobre su futuro se alimentaron durante las celebraciones en La Almudena. Gesto serio. Estiramiento a un lado, al otro y uy, me han pillado.

Lo mismo en el Santiago Bernabéu. Equipo y afición entregados y él parecía no enterarse de que iba el cuento. Fuera del césped es un tipo hermético que quizá sabe el mismo español que cuando llegó y por eso tiene ganas de volverse a Inglaterra.

Los medios británicos especulan con un interés de equipos como United o Tottenham en el delantero galés, y aunque Mourinho parece haber tomado la delantera, su desorbitado precio puede ser un obstáculo. Mientras tanto, el galés se lo piensa jugando al golf en el nuevo campo que se ha construido en su propia casa.