Cuándo acudir a urgencias con los niños durante la cuarentena

Los niños son las principales víctimas de los accidentes en el hogar
Los niños apenas presentan síntomas de coronavirus, pero pueden enfermar o accidentarse por otras causas |Archivo

Los niños, esos pequeños héroes que llevan recluidos más de un mes, siguen poniéndose malos, y no por coronavirus. La incidencia del covid-19 en menores de 14 años es del 0,5% (168 casos y 4 defunciones, todas en bebés). Sin embargo, los niños siguen presentando otras patologías que no hay que dejar de tratar.

La Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP) ha publicado una hoja informativa explicando precisamente ante qué casos hay que mantener la calma y evitar un desplazamiento al hospital o al centro de salud, pero también cuándo no hay tiempo que perder y se debe acudir a urgencias. El presidente de la SEUP, Javier Benito, decía en una entrevista en El País que las urgencias pediátricas se han reducido un 70% pero que, en cambio, algunos niños estaban llegando con cuadros más graves por miedo de los padres a salir o por exceso de prudencia.

Por tanto, ¿cuándo salir y cuándo quedarse en casa?

Fiebre

Hay que acudir a urgencias en todo caso si un niño tiene más de 40,5º. En el caso de bebés menores de 3 meses, si tiene más de 38º. En otros casos (temperaturas de 38 - 39 durante varios días, pero sin otros síntomas aparentes), conviene consultar al pediatra.

Dificultad para respirar

Hay que llamar al 112 o acudir a urgencias inmediatamente si el niño presenta dificultad importante para respirar, si se marcan las costillas, la respiración es muy rápida o hay pausas. Cualquier atragantamiento que bloquee la respiración o vómitos y salivación constantes son también motivo urgente. En cambio, la tos y los mocos por sí solos no son motivo para acudir.

Molestias estomacales

Cuando un bebé menor de 1 mes rechaza las tomas (bien lactancia materna o biberón), hay que acudir a urgencias. Igualmente, los niños necesitarán de asistencia en caso de vómitos persistentes o diarrea abundante, o si es frecuente durante más de 24 horas, así como si van acompañados de dolor de cabeza.

Los dolores estomacales intensos que no mejoran, poca orina y, por supuesto, la ingesta de objetos, sobre todo pilas o imanes, son también motivo de urgencia. En cambio, si se presenta dolor de tripa, vómitos o diarrea puntuales, sin otros signos de alarma, no es necesaria la asistencia urgente, aunque conviene observar la evolución y consultar al pediatra por vía telefónica.

Accidentes

En el caso de los accidentes domésticos, prima el sentido común. De mayor a menor gravedad, unos necesitarán asistencia inmediata y otros estarán resueltos con una pequeña cura. Hay que acudir a urgencias de manera rápida o llamar al 112 en caso de heridas profundas con sangrado abundante que no cese tras aplicar presión durante 10 minutos, una fractura abierta en la que se vea el propio hueso o un golpe en la cabeza con pérdida de conocimiento.

De menor gravedad, pero también de necesaria atención urgente serían traumatismos con deformidad aparente, heridas profundas que precisen sutura, así como la ingesta de productos tóxicos o sobredosificación de medicamentos.

Signos en la piel

La piel también da pistas sobre posibles complicaciones. Toca ir a urgencias en caso de mala coloración (palidez, piel moteada,coloración azul o grisácea), aparición súbita de manchas o hinchazón de labios o párpados acompañada de dificultad para respirar, vómitos o mareo. También las manchas rojas en la piel que no desaparecen al presionar son motivo de alarma.

Comportamiento

Es posible que después de varias semanas sin salir de casa aparezcan cambios en el comportamiento. Hasta ciertos punto pueden ser normales y tolerables. Sin embargo, también es motivo para acudir a urgencias si el niño no responde a estímulos, presenta irritabilidad o somnolencia excesivas, así como movimientos anormales o convulsiones. Mareos, pérdida de fuerza, o en el caso de los pre-adolescentes, la expresión de pensamientos suicidas, son también signos de alarma.

Las vacunas se mantienen

En todo caso, la mayoría de centros de salud de la Comunidad permanecen abiertos y se puede llamar para consultar con el pediatra cualquiera de estos aspectos. Además, el ministerio de Sanidad ha aconsejado no retrasar las vacunaciones de menores de 18 meses.

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La presidenta de la Asociación Española de Pediatría, María José Mellado, señalaba hace unos días acerca de cómo afecta esta situación a los niños, que "tienen una naturaleza extraordinariamente resistente", y que "son capaces de sortear todos estos problemas y trabas". También aconsejaba organizar ejercicios físicos en casa para mantener su actividad de la forma más cercana a la habitual, así como su masa muscular: "En masa muscular no va a repercutir prácticamente, son seis u ocho semanas, pero si el niño se mueve un poco y come racionalmente esto no va a repercutir".