Diario de economía

Una espiral indeseable

27.09.2010 | 0 Comentarios
bombilla_luz

A partir de este viernes, nuestro recibo de la luz sube un 4’8%. Si es lo que ha subido el coste de la energía tendremos que pagarlo, es justo. Pero lo que no nos dicen es que el numerito tiene truco porque, tal y como está determinado el procedimiento de la subasta, oferta y demanda casan en el precio más alto. Y tampoco nos cuentan que en torno a la mitad de la factura son impuestos. Unos para las energías renovables (algunas carísimas y deficitarias como la fotovoltaica) a costa de que unos pocos se forren cobrando subvenciones, otros para pagar la moratoria nuclear, otros los residuos… Por cierto, nos va a costar carísimo el retraso en la concesión del almacén nuclear. Tardaremos unos cuatro años en construirlo y, a partir del uno de enero, Francia nos cobra de multa 60.000 euros al día…

 

 

 

Suma y sigue, a base de ineficiencias e indecisiones políticas, las arcas del Estado demandan continuamente más dinero, gasolina que siga avivando el fuego para continuar funcionando. Y el Gobierno, como el hijo que pide la paga a los padres, mira al ciudadano. Y, en este caso, no se puede uno negar porque la sanción no es una rabieta, es, como poco, una buena multa. El jueves Elena Salgado lleva el Presupuesto de 2011 al Congreso con una nueva subida de impuestos. A los que ella llama ricos, que son profesionales, probablemente los mejores de nuestra economía –ingenieros, economistas, abogados…-, y que, a su juicio, estarán encantados de pagar, pero que si siguen los dictados del sentido común buscarán probablemente otro país para vivir en el que no tengan que tirarse seis años trabajando para Hacienda. Y aseguran en la Fundación de Cajas de Ahorros que no será la última subida porque con lo que hay no es suficiente. Es creíble su pronóstico, si miramos las cuentas que la vicepresidenta presentó al consejo de ministros, a la espera de conocer la letra pequeña, a simple vista no cuadran: recortar el déficit desde el doce a una cifra inferior al tres por ciento con más de cinco millones de parados que no producen, que no ingresan en las arcas públicas, pero sí demandan prestaciones, es el cuento de la lechera. Así se lo dijeron a Zapatero el martes en Wall Street. Y el presidente, para colmo, pretende que los bancos paguen una nueva tasa que, mucho me temo, trasladarán inmediatamente al consumidor. Aunque en este caso, parece poco probable que Zapatero se salga con la suya.

 

 

 

Todo eso por no hablar del IVA y de otra infinidad de tasas que pagamos a la administración... En este país, el coste de oportunidad por trabajar, algo que está perfectamente estudiado en Economía, es cada vez más alto, cada vez es más rentable cobrar un subsidio que levantarse para ir al tajo cada mañana. Sencillamente, llega un determinado momento en el que no compensa, más cuando algunos gobiernos, como el de Andalucía, son más que generosos en la busca del voto cautivo. Lo malo es que, a largo plazo, esa estrategia condena a un país a la miseria. Y no sólo económica, también y sobre todo moral. Y eso es aún más difícil de subsanar.

 

 

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Periodista y escritora, Ana Samboal presenta Diario de la Noche de lunes a viernes y es especialista en análisis económico.

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