Abre los ojos

Un viaje en el tiempo

20.01.2014 | 0 Comentarios
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Casi enfrente del parque del Retiro, muy cerca de la Puerta de Alcalá o del museo del Prado, busco un pequeño palacete decimonónico, en el número 12 de la señorial calle Montalbán; en él se aloja el Museo Nacional de Artes Decorativas. Actualmente la fachada original de ladrillo rojo y granito está siendo remodelada y el acceso al museo se hace por la que me imagino fue la puerta de carruajes. Este contratiempo, lejos de incomodarme me divierte, es como colarse a escondidas por la entrada de servicio y asomarse a otras épocas, como dar un paseo en una máquina del tiempo, ¿me acompañáis?.

Creado en 1912 como Museo Nacional de Artes Industriales, aunque su origen se remonta a 1871, en 1931 recibiría su nombre definitivo. Estuvo primero instalado en la calle Sacramento y pronto se traslada, por falta de espacio, a este edificio construido por José María Gómez en 1878 para la duquesa de Santoña. Se conserva parte de su primitiva fisonomía pero ha ido experimentando ampliaciones y modificaciones estructurales y museográficas para adaptarse a los nuevos tiempos

Su colección está compuesta de unas setenta mil piezas casi todas españolas, europeas y orientales. De ellas hay expuestas, actualmente, dos mil seiscientas siendo las más antiguas los vidrios romanos y los tejidos coptos, pero los siglos XVII, XVIII y XIX son los mejores representados. Reúne infinidad de materiales, técnicas y tipologías de todas las artes decorativas e industriales: cerámica y porcelana, vidrio y cristal, mobiliario, tejidos, alfombras y tapices, platería, joyería, cueros, relojes, instrumentos musicales …

Pero empecemos el recorrido. Nos recibe en la planta baja un precioso suelo de mosaico italiano -obra de Pellerin y Domenico- original del palacete como también lo es la suntuosa escalera de mármol italiano. La que usaremos para nuestra visita será, sin embargo, la empinada escalera de servicio de madera.

La primera planta, que solía alojar una magnífica colección de alfombras, se dedica a exposiciones temporales y actualmente está cerrada. Continuamos el ascenso hasta el segundo nivel que está dividido en once salas, en la mayoría se exponen piezas del siglo XVII. Os recomiendo pasear primero por el corredor interior donde hay una magnífica colección de objetos ornamentales hechos en cuero. Por un lado están los estuches que protegían el “Tesoro del Delfín”, que son unas curiosas cajas de madera forradas con lana y raso en el interior y por cuero con estampaciones doradas en el exterior. También son preciosos los guadamecíes y cordobanes colgados en las paredes. A la derecha de la escalera nos aguardan las vitrinas de cerámicas de Talavera con sus típicos azulejos y más allá platos, fuentes, jarras y aceiteros de cerámica de Teruel. En medio hay una interesante sala dedicada a la evolución de las artes textiles donde se exponen desde abanicos o bolsitos hasta casullas o una dalmática.

A la izquierda nos espera lo mejor de la planta; entramos en una casa señorial del siglo XVII con sus diferentes estancias: oratorio privado, cámara, estrado, sala y cocina y paseando por ella intuimos cómo eran, cómo vivían y qué objetos tenían sus moradores. Reflejo de la piedad doméstica es el armario oratorio de madera pintada y marmoleada. Luego entramos en la cámara o dormitorio principal con su cama de palosanto y bronce, rodeada por  un escritorio de Flandes o un arca de laca de Japón. Pero mi estancia  favorita es el estrado, se llamaba así a una habitación en la que las mujeres se tumbaban sobre almohadas o colchones elevados del suelo por una tarima . Puedo imaginarme a la señora de la casa con sus damas de servicio leyendo, cantando o bordando al calor del braserillo de bronce. Más allá, la cocina organizada en torno al hogar con sus calderos, pucheros y el servicio de mesa que parece dispuesto para que dé comienzo la comida.

Seguimos la visita, la planta tercera está dedicada al siglo XVIII y contiene piezas de mobiliario y ambientes de los estilos rococó y neoclásico. Con la ascensión de los borbones llega el gusto por las consolas y espejos dorados de formas sinuosas y recargadas que podemos ver en las salas de la derecha de la escalera. Más allá las chinerías nos muestran la moda de los objetos y muebles importados de oriente, entre ellos dos preciosos bureau cabinet. Muy llamativo es el belén napolitano que se expone de manera permanente y que está acompañado por dos curiosos escaparates con escenas bíblicas realizados en cera. Me encanta la habitación dedicada a la vida social con su preciosa silla de mano y la vitrina con valiosos abanicos. En el patio cubierto y, con un montaje más moderno y didáctico, hay  una selección de piezas de cristal de la Granja donde se nos explican las técnicas de elaboración del vidrio así como las distintas etapas que atravesó la Real Fábrica. Al otro lado de la escalera no olvidéis ver la alcoba con muebles de estilo rococó.

Qué diferente es el dormitorio fernandino decimonónico que nos  espera en la cuarta y última planta con su elegante cama estilo imperio y una cuna de caoba tallada y provista de dosel. Todavía una sorpresa más: la estancia conocida como “la cocina valenciana” que es una de las joyas del museo. Sus preciosos azulejos de finales del XVIII esmaltados y pintados con trampantojos son un excelente documento sobre la moda y la vida doméstica de la época. La señora de la casa parece ofrecernos el chocolate que traen los camareros, ¡cómo no aceptar tan deliciosa invitación!



Hay fichas completas de todas las piezas en el catálogo del museo:
http://mnartesdecorativas.mcu.es/acceso_catalogo.html

María Vera

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He sido siempre una apasionada del mundo del arte, me recuerdo adolescente comprándome en el kiosko unos coleccionables sobre museos del mundo que todavía conservo en casa. Cuando me licencié en la facultad me dediqué al arte moderno,  centrándome en Dalí, protagonista de mi tesis y de alguna de mis publicaciones. Ahora, en este blog, me apetece compartir con vosotros mis visitas a  las más interesantes exposiciones de Madrid, a sus museos y sus galerías, y teneros al tanto de la actualidad artística. ¿Os animáis a patear la ciudad conmigo?

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