Abre los ojos

Un paseo con los Abelló

14.10.2014 | 0 Comentarios
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El otoño empieza bien, artísticamente hablando , en CentroCentro Cibeles donde, enmarcada en la serie “Mecenazgo al servicio del arte”, se ha inaugurado la “Colección Abelló”. Por primera vez podemos disfrutar de una selección amplia -ciento sesenta obras- de este magnífico conjunto que el matrimonio de Juan Abelló y Anna Gamazo ha ido reuniendo sin prisa pero sin pausa. Podemos visitarla hasta el día uno de marzo y su comisario Felipe Garín nos propone un recorrido, a través de cinco siglos de pintura, didáctico y lleno de asociaciones originales.   

La entrada la preside la “Estigmatización de san Francisco” del Greco que da paso a una sala convertida en homenaje a Madrid. Grandes lienzos ilustran escenas de la capital entre los siglos XVII al XIX. Un guiño al espectador son las vistas históricas de la carrera de san Jerónimo o del paseo del Prado de Giuseppe Canella y la fuente de la Cibeles pintada por David Roberts lugares que, casi iguales, nos esperan a la salida.

Avanzamos un poco y en un espacio de transición nos aguarda una sorpresa: el “Retrato de Felipe II con la Orden de la Jarretera” de Joris van der Straate  (Jorge de la Rúa) y la “Mujer sentada” de Juan Gris cuelgan enfrentados, de la misma manera - cuenta la coleccionista- que están en su casa. Es una demostración de cómo el mismo género, el retrato en este caso, dialoga perfectamente desde épocas distintas.

Volvemos al hilo cronológico y nos adentramos en los siglos XV y XVI. Junto al maravilloso “Bautismo de Cristo” de Juan de Flandes hay varias maternidades: una “Virgen de la leche” de Lucas Cranach con delicadas veladuras o “La Virgen del silencio” de Luis de Morales. Pero, sin duda, la estrella es el “Salvator Mundi entre san Pedro y san Juan” de Fernando Yáñez de la Almedina, donde detalles como el movimiento de las manos lo convierten en una obra maestra del renacimiento español.

La siguiente sala está dedicada a la magnífica selección de bodegones y floreros de los siglos XVII y XVIII, algunos heredados y otros de nueva adquisición, a los que son muy aficionados sus dueños. Me quedo con uno pequeño de Pedro Camprobín cuyas ciruelas y manzanas se reflejan maravillosamente en el borde de la fuente plateada. Entre las naturalezas muertas hay obras de Murillo o Pacheco y disfrutad de “La Virgen de la familia” de Zurbarán o “El olfato” de Ribera. Un poco más allá nos sorprenden unos dramáticos bustos de José de Mora -que Anna Gamazo recibió de su familia- únicas esculturas de la exposición.

El espacio se llena de luz con las magníficas vedute de Canaletto, Guardi o Joli. Goya está muy bien representado con los retratos de sus consuegros “Don Martín Miguel de Goicoechea” y “Doña Juana Galarza” que están en actitud semejante, él sujeta un papel en sus manos y su esposa un abanico. Tras uno de los paneles descubrimos un tesoro de la colección: el pequeño dibujo de la esposa del pintor “Doña Josefa Bayeu” cuyo perfil se dibuja sencillo sobre el fondo oscuro del lápiz. No podemos dejar de resaltar que los dibujos son parte muy importante de esta colección; hay obras maravillosas tanto de pintores antiguos como modernos, formando una acertada y valiosísima selección de arte gráfico.

Llegamos al siglo XIX y con él a la pintura de paisaje. El panorama español está muy bien representado por: Fortuny, Anglada-Camarasa, Sorolla o Beruete. No os perdáis los “Jardines de Aranjuez” en los que Rusiñol nos vuelve a seducir con sus caminos solitarios o el cuadro de Casas que nos invita a mirar furtivamente a una dama, de rostro invisible, que busca un libro en “La biblioteca”. Pero también están: Toulousse-Lautrec, Van Gogh o Modigliani con “El violonchelista” que cuelga junto a su dibujo preparatorio como también sucede con el delicado pastel de Degas.



Reunidos en la siguiente sala encontramos catorce picassos, entre óleos, aguadas o dibujos, presididos por el delicado pero monumental “Desnudo sentado” que dialoga con las pinturas cubistas de Gris, Blanchard o Braque. Además hay dos obras de Dalí; me quedo con el magnífico “Retrato del padre del artista y su hermana” con la imponente figura del notario que parece proteger a su hija acomodada detrás.

La modernidad se llena de nombres internacionales como Munch, Klimt, Kandinsky, Klee, Schiele o Grosz frente a maestros españoles de la abstracción de la segunda mitad del siglo XX como Tàpies, Palazuelo o Millares. Miró ocupa una pared que se enfrenta, sin miedo, a un stendheliano “Negro, rojo, negro” de Rothko.

El broche de oro son las obras de Bacon especialmente el espectacular “Tríptico” de 1983. La disposición en forma de herradura de las salas permite casi la mirada enfrentada del Greco y del artista inglés que tanto le debía. El san Francisco estigmatizado y en trance místico reza frente al hombre casi desnudo y de retorcidas poses. Tan diferentes o tan parecidos, el principio y el fin.

María Vera.

http://www.museothyssen.org/microsites/exposiciones/2007/MaestrosDibujo.pdf
http://biblioteca.ucm.es/tesis/19972000/H/0/H0042002.pdf
http://www.invertirenarte.es/index.php/es/mercado-de-arte/1-mercado-de-arte/248-el-dibujo-como-obra-de-arte-e-inversion
 

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He sido siempre una apasionada del mundo del arte, me recuerdo adolescente comprándome en el kiosko unos coleccionables sobre museos del mundo que todavía conservo en casa. Cuando me licencié en la facultad me dediqué al arte moderno,  centrándome en Dalí, protagonista de mi tesis y de alguna de mis publicaciones. Ahora, en este blog, me apetece compartir con vosotros mis visitas a  las más interesantes exposiciones de Madrid, a sus museos y sus galerías, y teneros al tanto de la actualidad artística. ¿Os animáis a patear la ciudad conmigo?

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