La Opinión de Hermann Tertsch

Túnez y otras cuitas

19.01.2011 | 0 Comentarios
Senado Blog
En Túnez, el nuevo gobierno de unidad nacional que se creó el lunes, ha durado exactamente 24 horas. Y las esperanzas de que la situación en las calles se tranquilizara, aun menos. Este martes se han recrudecido de nuevo los enfrentamientos con grupos de supuestos incontrolados sembrando el caos. Y nuevas manifestaciones exigiendo la plena depuración de los antiguos miembros del equipo del dictador derrocado Ben Alí. No debe sorprender a nadie. La situación es tremendamente fluida y es previsible que el pulso entre las diversas fuerzas implicadas se prolongue durante meses.
 
Entre los promotores del cambio radical, los defensores del cambio paulatino y las fuerzas que intentan preservar las estructuras de la dictadura y sus privilegios. Y habrá continuos trasvases entre estos grupos y cambiantes correlaciones de fuerzas. De momento está claro que las fuerzas opositoras en la calle han abortado el intento del aparato de la dictadura de reducir el cambio a la desaparición del dictador. La permanencia en el nuevo Gobierno de los ministros de Ben Alí en los cuatro puestos clave del Gobierno, finanzas, defensa, interior y exteriores era a todas luces inaceptable para quienes han derrocado a la dictadura. Sólo pensar que el ministro del interior de la dictadura, especialista en amañar elecciones, fuera el que organizara los comicios para un parlamento constituyente era perfectamente ridículo.
 
Por otra parte, las fuerzas paramilitares y policiales que defienden las estructuras de privilegios del antiguo régimen han forzado con cruel lógica la extensión del caos y de las muertes. Porque su principal argumento es que sólo los hombres del antiguo régimen son capaces de restablecer el orden y por tanto imprescindibles para el proceso iniciado. Es un pulso que me recuerda mucho al que presencié hace dos décadas en Rumanía. Gracias a tanta muerte los hombres fuertes de la dictadura lograron neutralizar durante años los embates por el cambio. Todo indica que las fuerzas están muy fraccionadas y que la dinámica del cambio sigue en la calle. De ahí que por desgracia es previsible que la inestabilidad continúe. No habrá transición limpia y por desgracia tampoco parece probable que del todo pacífica.
 
Pero dejémonos de lamentaciones por cuitas lejanas. Porque aquí en España nos entretenemos con cosas más simpáticas. Desde hoy, los senadores españoles discutirán en cinco idiomas y emplearán a veinticinco traductores por sesión. No se preocupen. El coste, 12.000 euros por sesión, es el chocolate del loro. Pero no me digan que no será gracioso ver a sus señorías todos con auriculares en los escaños. Para después irse todos juntos al bar a hablar en la lengua de todos los españoles. Mientras lo sea, ya que en muchos rincones de España ya no dejan enseñarla. Pero eso no parece importar.
 
Lo dicho, es que somos un país muy simpático y saleroso. Y nos gustan las bromas incluso en plena tempestad.
(If you're a human, don't change the following field)
Your first name.
6 + 8 =
Para prevenir spam automático, por favor, resuelve esta pregunta de matemáticas.
Hermann Tertsch Blog

El periodista Hermann Tertsch repasa cada noche la actualidad desde un punto de vista crítico y analítico. De lunes a jueves, en Diario de la Noche.

Artículos anteriores

La Encuesta

¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
Si
63.7%
No
36.3%