La Opinión de Hermann Tertsch

Tragedia en Japón

15.03.2011 | 0 Comentarios
japon1

Faltan las palabras para describir la devastación y el dolor que han causado el terremoto y el consiguiente tsunami en el norte de Japón. Aun no se saben cuántas serán al final del triste recuento las víctimas mortales, aunque sin duda varios miles. Y no es consuelo saber que este terremoto en cualquier otro país del mundo densamente poblado habría causado millones de muertos. Todo lo demás es dramático pero recuperable.

Los japoneses reconstruirán sus infraestructuras destruidas como ya están limpiando sus aldeas y ciudades. Sufrirán meses o años la escasez y privaciones con esa entereza, disciplina y capacidad de organización que una vez más sorprende al mundo. Y pronto reabrirán las escuelas y se recompondrán los servicios públicos. Las fábricas destruidas volverán a necesitar a sus obreros quizás a más que antes. Y todas tendrán que ponerse pronto a generar riqueza. Para hacer frente a la demanda de lo desaparecido y crear capacidad adquisitiva para los que necesitan restituir todo lo perdido.

Los japoneses tienen una historia nacional de arrogancia frente a las otras naciones asiáticas. Pero nunca han pecado de esa soberbia frente a la naturaleza y el destino que tan propia es del hombre moderno occidental. La amenaza y la propia catástrofe forman parte de su cultura milenaria. Pero hay una catástrofe que podría haber seguido a la del terremoto y del tsunami. Que nadie podía descartar después de un seísmo que, con sus nueve puntos, casi se sale de la escala Richter. Es la catástrofe nuclear.

Japón tiene 53 reactores nucleares que producen un tercio del inmenso consumo energético de esta isla, con 128 millones de habitantes y uno de los centros de producción industrial y tecnológica del planeta. Tres centrales se han visto afectadas por el tsunami. Hasta ahora, pese a lo inimaginable que ha sido la violencia de la tierra y del mar, en ninguna se ha producido esta catástrofe, el "peor caso imaginable". Técnicos, soldados y responsables trabajan por evitar esta tragedia añadida. Lo dicho, hasta ahora con éxito.

Cuan diferente de la sobria entereza de los japoneses es la reacción histérica de gran parte de la opinión oficial y pública occidental. Qué triste ver a Gobiernos y oposiciones adaptando de un día al otro sus programas al estado de angustia actual de los electorados. Cuán perversa la lógica de algunos sectores que ofuscados en su cruzada contra la energía nuclear parecen desear la catástrofe. Su fanatismo ha adquirido ribetes pararreligiosos. Parecen añorar el desastre para armarse de razones en su intentos por acabar con la energía nuclear para siempre. Sus deseos no han sido cumplidos. Esperemos que no se cumplan. Ante todo por la población japonesa. Pero también para evitar la catástrofe para todo el mundo desarrollado que sería la victoria con las armas del miedo de los enemigos del debate y la razón.

(If you're a human, don't change the following field)
Your first name.
1 + 1 =
Para prevenir spam automático, por favor, resuelve esta pregunta de matemáticas.
Hermann Tertsch Blog

El periodista Hermann Tertsch repasa cada noche la actualidad desde un punto de vista crítico y analítico. De lunes a jueves, en Diario de la Noche.

Artículos anteriores

La Encuesta

¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
Si
63.7%
No
36.3%