Palabra de meteo

Temporada de huracanes intensa, pero no tanto…

20.12.2011 | 0 Comentarios
Imagen de satélite del huracán Irene

El pasado 30 de noviembre concluía oficialmente una de las temporadas de huracanes más activas de la historia en el Atlántico. Con 19 sistemas tropicales en total, este año ha sido el tercero más intenso desde que se tienen registros, empatado con las temporadas de 1887, 1995 y 2010. Se trata de un valor situado muy por encima de la media, que es de once formaciones tropicales al año. Si nos fijamos en cuántos de esos sistemas ciclónicos llegaron a convertirse en huracanes, la cifra ya desciende hasta los siete, ligeramente por encima de la media que se sitúa aproximadamente en torno a los seis. Por orden de formación, los huracanes de esta temporada fueron Irene, Katia, María, Nate, Ophelia, Philippe y Rina. De ellos, solo tres de ellos fueron catalogados como grandes huracanes, al alcanzar o superar la categoría 3 en la escala Saffir–Simpson. Fueron Irene (CAT 3), Katia (CAT 4) y Ophelia (CAT 4). Durante la temporada ningún huracán alcanzó la categoría más alta.

Sin embargo, a pesar de la alta actividad registrada durante la temporada, fueron muy pocos los sistemas tropicales que afectaron con intensidad a zonas pobladas. Según las conclusiones realizadas por el Centro Nacional de Huracanes norteamericano (NHC), esto se debió en parte a la ubicación de una borrasca de forma más o menos permanente frente a las costas atlánticas de los Estados Unidos. "Lo que no podemos predecir es si esa baja presión estará ahí, de nuevo, en la temporada próxima", comentó Lixion Ávila, meteorólogo del Centro Nacional de Huracanes.

Irene y la amenaza al norte de los Estados Unidos
Irene fue el primer huracán de la temporada, y también uno de los más mediáticos de los últimos años, tal vez sólo superado por el fatídico Katrina del año 2005. Entre los factores de interés que atrajeron la atención mediática sobre este huracán destaca sin duda el hecho de que es el primero que afecta a los Estados Unidos desde Ike en el año 2008. Además, Irene fue el más intenso en la costa del noreste desde el impacto de Bob en 1991. Sin embargo, este huracán no puede catalogarse ni como uno de los más destructivos de los últimos años, ni tampoco de los más mortíferos. Porque aunque no hay un acuerdo sobre el número de muertes provocadas de forma directa por el ciclón, todos los cálculos dejan esa cifra por debajo de las 50 personas, a años luz de los casi 2.000 fallecidos y más de 700 desaparecidos que dejó el Katrina a su paso por Nueva Orleans.

A pesar de que el paso de Irene por Nueva York fue más anecdótico que otra cosa, el Centro Nacional de Huracanes considera que los daños fueron minimizados gracias a la certera previsión de trayectoria realizada con varios días de antelación. Según reza la web del organismo, todo ello “permitió al personal de emergencias planificar las evacuaciones necesarias e informar a la población sobre las medidas necesarias”. Sin embargo, el NHC también reconoce los fallos de los modelos de intensidad de huracanes, que otorgaban a Irene una fuerza mayor en el momento del impacto de la que realmente tuvo. “Mejorar los modelos de intensidad es una de las investigaciones en curso del Proyecto de mejora de previsión de huracanes (HFIP)”, sostiene Frank Marks, director de la división de investigación del NHC.

Afortunadamente, las previsiones más agoreras fallaron
A pesar de que la temporada ha sido como decimos intensa en el Atlántico Norte, los números finalmente se han quedado lejos de lo que preveían algunas de las instituciones que más prestigio han alcanzado por sus atinadas previsiones antes del inicio de la temporada. Una de ellas es la Universidad de Colorado que, con William Gray a la cabeza, vaticinaba la pasada primavera una temporada intensísima, con 19 formaciones tropicales en total, de las cuales nueve alcanzarían la categoría de huracán y 5, la de gran huracán. Aunque como decimos las cifras de huracanes y grandes huracanes no se han alcanzado, hay que reconocer que tampoco se quedaron tan lejos de la realidad.

Por último, y como es natural, otro de los organismos que se encarga de hacer este tipo de previsiones es el NOAA, equivalente a nuestra Aemet. A través del Centro de Predicción del Clima, vaticinaron una temporada con entre 12 y 18 sistemas tropicales, de los cuales alzarían la categoría de huracán entre 6 y 10. Finalmente, este organismo esperaba que entre 3 y 6 de los huracanes superarán la categoría 3. Se confirma en este caso también que aunque la previsión del número total de formaciones fue atinada, los modelos fallaron a la hora de vaticinar huracanes y grandes huracanes. Tal vez no sea suficiente el argumento de que la temperatura del agua del mar es elevada para esperar un mayor número de huracanes. Y es que más allá de este factor, la formación de un gran huracán es un fenómeno muy complejo que, todavía hoy, cuesta mucho predecir, ya que son muchas las variables que no dominamos.

Adrián Cordero

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