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Sincronicidad

24.09.2012 | 0 Comentarios
Sincronicidad

Los jungianos estupendos y los esotéricos de nuevo cuño lo llaman “sincronicidad”.

Les comento una “sincronicidad” que, como un campo de rayos cósmicos, me ha atravesado últimamente.

Esta pasada semana, con motivo de la preparación del reportaje de Dossier Treinta Minutos sobre Cataluña, andaba yo revolviendo en el baúl de los recuerdos; en el caso televisivo que nos ocupa, esos recuerdos no son otros que viejos planos de archivo que grabé del ejemplar original de la Constitución Española que existe en el Congreso de los Diputados; el frame de esta semana, si se fijan bien, corresponde a uno de esos planos.

Andaba yo estos días, digo, reciclando las imágenes que regristrara hace diez años con motivo del 25 aniversario que cumplía por aquel entonces nuestra Carta Magna, cuando me sorprendió la noticia de la muerte de Santiago Carrillo. Al instante, como un vértigo, me sobrevino el pasado y sentí cómo ese pasado se me echaba sobre los hombros.

Diez años atrás, probablemente sobre estas mismas fechas en que ahora les escribo a ustedes, me hallaba yo una mañana en el Congreso de los Diputados grabando el ejemplar de la Constitución. Y en la tarde de ese mismo día de septiembre, también me encontraba yo entrevistando a Santiago Carrillo en su domicilio del distrito de Retiro.

Diez años han pasado desde aquellos días de aniversario y he de confesar que no me parecen ni diez minutos. ¡Ay, el pasado: hace diez años, parecía que no iba a escapársenos nunca de entre los dedos!

Porque diez años atrás aún no sabíamos aún que la memoria de uno de los padres de la Transición, Adolfo Suárez, comenzaba a desdibujarse para siempre.

Y porque diez años atrás los periodistas aún teníamos a nuestra disposición para satisfacer la curiosidad insaciable de quienes aún éramos demasiado jóvenes como para haber vivido en primera línea la forja de una Democracia, como si fueran a vivir eternamente, a varios de los padres de la Constitución: a Fraga, a Peces Barba, a Cisneros, a Solé Tura (recuerdo a Manuel Fraga y a Gregorio Peces Barba y a Gabriel Cisneros, y les recuerdo como si les tuviera ahora mismo, aquí, aquí delante, repitiéndome por enésima vez, con paciencia venerable, cómo fue la travesía del desierto que condujo hacia el régimen de libertades que disfrutamos hoy).

Diez años atrás los recuerdos vivos de la Transición casi podían tocarse con las manos, pero ahora… la orilla de las certezas y los consensos cada vez parece más lejana, como si los españoles todos nos hubiésemos lanzado todos a dar brazadas mar a dentro y nos hubiéramos quedado sin resuello a mitad de la travesía. Cualquier tierra firme pareciera ahora más remota.

Se me objetará que no todo son sombras y silencio, que aún quedan protagonistas políticos y periodísticos vivos –y qué sigan así y con salud por muchos años- para recordarnos qué sucedió entonces.

Quedan testigos, primerísimos testigos algunos de ellos; no digo que no; pero, sin decir que no, sí afirmo que los que se han ido marchando han dejado huérfano de simbolismo aquel retrato de grupo.

Miro las imágenes de la Constitución Española y veo las firmas de los ponentes y de los demás diputados que intervinieron en la redacción, en los consensos, en las cenas en José Luis en las que a base de tortilla francesa, cigarrillos Fetén y cafés cargados sacaron adelante un texto que parecía imposible de consensuar.

En cualquier caso, la “sincronicidad” de la que hablo no sólo me atañe a mí. Nos atañe a todos. Que los últimos testigos de la Transición se vayan muriendo a medida que arrecian los vientos que cuestionan la validez de nuestra Carta Magna puede ser simple coincidencia. Puede ser casualidad. O poder obedecer a una causalidad. Imposible saberlo. Los rayos cósmicos que se entreveran entre las cuerdas cuánticas son así de indescifrables. 

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Blog J.M. Albelda

Desde 1992 ha desempeñado su actividad profesional como periodista en la Cadena SER, Onda Madrid y Televisión Española. En 1994 comienza a trabajar en Telemadrid en el programa de reportajes El Semanal. Posteriormente estuvo en Panorama de Actualidad y en la sección de local. En 1997 comenzó a formar parte del equipo de redacción de Treinta Minutos, programa que dirige desde el año 2001, desde donde ha elaborado también especiales informativos documentales. Durante su actividad profesional ha obtenido los galardones Premio Ejército del Aire, Tiflos, Antena de Plata y Premio de Periodismo de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.

 

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