Nos queda la música

Realeza Indie

12.04.2011 | 0 Comentarios
Fernando Alfaro, emblema de la escena indie española

En las últimas semanas se han ido editando algunos discos muy esperados por la escena “indie” nacional. Nombre muy importantes tras éxitos previos y/o veteranos en busca de nuevos caminos, reinvenciones necesarias para mantener el interés. El del público y el suyo propio, recorriendo un camino creativo propio. Da gusto encontrar cinco discazos como éstos. Buena señal de la estupenda salud que vive una escena tan diversa que resulta casi absurdo denominar “escena”. Cinco críticas para cinco discos que hay que escuchar.

-LA BIEN QUERIDA: “Fiesta” (Elefant)

Tras el triunfal debut de Ana Fernández Villaverde (disco español del año según varias publicaciones en 2009) había mucha curiosidad por las nuevas canciones de La Bien Querida. Y este “Fiesta” resulta la continuación perfecta. Otra panorámica de pop con buenas melodías, letras sencillas de temática amorosa con esa misma facilidad de los Planetas para el verso que le da la vuelta al contenido y se graba en la memoria, y arreglos sorprendentes y siempre variados (de las palmas a la marcha de Semana Santa pasando por el vals o la rumba), donde hay que destacar la labor de David Rodríguez (reivindiquemos a Beef), también productor del disco.

Himnos los hay de sobra: “Me quedo por aquí”, “Monte de piedad”, “Hoy”, “Piensa como yo”… Y también un “pero” que cada vez cobra más peso: la voz de Ana, monocorde y aniñada.  Toda la riqueza que las canciones y sus arreglos destilan se frenan en una voz cada vez más cansina. Para el próximo disco, por favor, algo de garra.


LA BIEN QUERIDA - Hoy por ElefantRecords

-THE NEW RAEMON: “Libre asociación” (BCore)

¿Qué ha pasado aquí? Un cambio. O no tanto. Se mantiene esa forma de cantar y esas letras que tanto nos gustan pero en su último trabajo Ramon Rodríguez muestra una “intensidad” no tan visible en los mucho más ligeros (en lo sonoro) discos anteriores bajo este alias. La música se llena de electricidad y turbulencias que envuelven sus habituales medios tiempos. Y así el disco resulta mucho más denso. Como si The New Raemon intentara sumar el estilo que le ha hecho conocido (un estilo completamente reconocible gracias a su prolífica carrera) y el sonido practicado anteriormente con bandas como Madee.

¿Y el resultado? La sorpresa inicial da paso a la satisfacción por la búsqueda de nuevas vías. Aciertos  hay suficientes para seguir confiando en él. De momento es valor seguro en una escena indi nacional que avanza a paso firme.

-NACHO VEGAS: “La zona sucia” (Marxophone)

Nacho vive un momento dulce. Recoge los frutos de todos estos años, y de una esforzada travesía que no parecía tan clara inicialmente. ¿Quién nos iba a decir? Su paso por Manta Ray o por Migala (más aventuras como su proyecto folk Lucas 15) solo enriquecen la estatura simbólica alcanzada por el asturiano. Dejemos de lado leyendas (o realidades) y sufrimientos pasados (o actuales), y felicitémonos por su triunfo, y por sus llenazos en concierto. Personalidad y un discurso propio bien elaborado no son valores tan abundantes como nos gustaría.

A algunos seguirá aburriendo pero este “La zona sucia” es el disco más accesible de Nacho. Una obra que se escucha con gusto, con deleite, llena de detalles que no andan muy lejos, por ejemplo, de los álbumes más sosegados de los Bad Seeds. Nuestro Nick Cave nacional (o Bunbury pa’ dentro) consigue engancharnos desde el primer tema. Sin soltarnos hasta el final. Los coros infantiles nos sobran pero es un fallo menor en un disco que ya cuenta entre lo mejor del año.

-FERNANDO ALFARO: “La vida es extraña y rara” (Marxophone)

Y la misma discográfica de Nacho (de él, Fernando y Raül Refree) nos proporciona otra dosis de mal rollo – buen rollo, personalidad inconfundible y vestimenta más luminosa de lo esperado.

De hecho eso último es lo más destacado de este álbum. Requiere varias escuchas porque al principio parece que “algo” no funciona. Tantos años de Surfin’ Bichos o de Chucho nos hacen imaginar a priori a qué debe sonar un disco de Alfaro. Y cuando se rompen nuestras expectativas (por supuesto, algo “bueno” en sí mismo) debemos reajustarnos a esta nueva situación. Precisamente Raül Fernández (Refree) ha sido el responsable (culpable) del nuevo sonido. Y nos alegra. Los títulos y las letras suenan tan atormentados como de costumbre pero se detecta mayor humor, incluso cierto tonillo paródico en ocasiones.

Digámoslo claro y rápido: teníamos hambre de Fernando y nos lanzamos a devorar el disco. Y resultó extraño y raro, pero por bonito. Inesperado. Y todavía andamos digiriéndolo. Hay grandes canciones que cuentan entre sus cimas, sí, y temas que nos está resultando imposible “pillar” (“Himno del caminante Kamikaze”). No es su mejor obra, tampoco hace falta. ¿Un nuevo comienzo? Al menos nuevos aires, otra etapa a recorrer.

-AINARA LEGARDON: “We once wished” (Aloud)

Para celebrar el disco más crudo y directo de Ainara LeGardon nosotros vamos a ser igualmente crudos y directos: este “We once wished” es desde ya su mejor trabajo. Un discazo. Cortito: diez temas que no llegan a la media hora. Enseguida uno piensa en P.J. Harvey, sin duda; pero la comparación no molesta. Ainara suena más creíble que nunca. Y ha crecido. Abandonando su faceta más “americana” para mostrarse casi en solitario. Gran parte del disco se basta únicamente con su voz y sus guitarras. Rabiosa, entregada a una música que parece salir de su interior. Ainara ha encontrado su camino. Crudo y directo. También nosotros tenemos un deseo: el próximo disco en español.

 

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