Nos queda la música

Otis Redding

10.11.2011 | 0 Comentarios
Otis Redding - Nos Queda la Música

El viernes pasado estrenamos la primera de dos partes que estamos dedicando en "Nos queda la música" a uno de los grandes del soul, Otis Redding. Mañana viernes terminaremos este ciclo con el segundo capítulo. Pero, antes, hoy, unas palabras en este blog.

Otis Redding. Un tipo generoso. Su corta vida, 26 años, fue un derroche: de voz, de personalidad, de talento, de alegría. De grandes canciones muchas veces compuestas por él mismo. Como en muchos otros casos, sus méritos se reconocerían sobre todo una vez muerto. Y por eso era obligatorio que nuestro programa se enfrentase a su breve pero excitante obra. Es el momento.

Para abrir boca, una de sus grandes baladas, de su puño y letra. En los últimos años se ha escuchado mucho, sí (el efecto publicitario)... pero no lo suficiente: "I've Been Loving You Too Long".


Escalofriante. El Otis Redding baladista -con los grandísimos Booker T & The MG's y los vientos de los Mar-Keys- metiéndose en el bolsillo al público del Monterey Pop. Su paso por este primer gran Festival de la Era Hippy, en junio de 1967, le sirvió para ganarse al público blanco, haciéndose mucho más famoso. Por desgracia solo le quedaban unos meses de vida. Pero ya hablaremos de todo ello...

Hagamos un poco de historia: Otis Ray Redding Junior nació en Dawson, Georgia, en 1941. En los últimos 50 pasó por grupos como la Pat Teacake Band; y los Pinetoppers del guitarrista Johnny Jenkins, su "padrino" musical. Gracias a él, en el 61 grabó su primer single, "Shout Bamalama". Jenkins también propició que, unos meses después, cantara acompañado por Booker T & The MG's. El grupo insignia del "otro" gran sello soul (aparte de la Motown): Stax. Etiqueta para la que Otis firmó en 1962, debutando con una composición propia: "These Arms of Mine". Menos de un año después llegaba su primer mini-hit: "Pain in My Heart". Despegaba una carrera en la que los singles, los álbumes y las actuaciones se sucederían velozmente, casi sin descanso.

Y donde demostró que, además de gran intérprete, era un gran compositor. Casi siempre a medias con Steve Cropper, guitarrista de Booker T & The Mg's: la banda de cabecera del soul sureño de Stax. Juntos, por ejemplo, firmaron este otro clásico. Inspirado por la facilidad de Otis para crear arreglos de viento cantando improvisadamente cada una de las partes con un "fa-fa-fa-fa...". Arreglos que en los discos solían grabar los no menos míticos Memphis Horns; a los que vemos acompañando a Otis en este peculiar vídeo de su "Fa-Fa-Fa-Fa-Fa (Sad Song)". Encima, con la letra traducida al español.


Un Otis muy "cool" y ya "tardío": cumplidos los 25, en 1967. Redding fue la gran voz masculina del llamado "soul sureño" o "soul de Memphis", en contraposición al soul del Norte, de Detroit, que llegaba desde la "Motown". Más pop aquel, más "negro" este. Pero ambos nacían de un tronco común en cuya base ha de estar Sam Cooke. Que, junto a Little Richard, era el artista favorito de Otis. De hecho, grabó varias de sus canciones. Y es que, además de componer auténticos himnos, Otis Redding supo arrimar canciones ajenas a su inconfundible estilo. Tanto es así que, por entonces, en la prensa musical inglesa se llegó a escribir que los Rolling Stones debían haberle robado a Otis el mismísimo "Satisfaction", ya que su versión superaba la original...

En vida Redding publicó 5 discos de estudio con el sello Stax: entre 1964 y 1967. A los que hay que añadir un directo y un álbum de dúos con otra famosa vocalista del sello, Carla Thomas. La realeza, "King & Queen". Pero este disco de dúos, por desgracia, fue el último de Otis. El 10 de diciembre de 1967, la avioneta en la que viajaba junto a cuatro de los Bar-Kays, su grupo de acompañamiento, se estrelló en un lago. Se dirigían a un concierto en Madison, venían de grabar un programa de televisión en Cleveland. Fallecieron todos los ocupantes menos uno. Otis no se salvó: tenía sólo 26 años.

O sea, 7 discos en poco más de 4 años. Aun así, bastantes canciones quedaron desperdigadas por singles. Muchas se recopilaron luego en diversos discos lanzados tras su muerte. Empezando por su gran clásico, "(Sittin' On) The Dock of the Bay".

Un tema que Otis tardó en completar y que suponía un cambio respecto a todo lo anterior. Lo fue completando con versos que iba escribiendo en servilletas durante su última gira. Y lo acabó con su inseparable Steve Cropper. Fue la canción que le daría su mayor éxito... póstumo. Llegó a lo más alto en las listas americanas, y fue número 3 en el Reino Unido. Grabada, tras tener que operarse de pólipos en la garganta, apenas 3 días antes de su muerte. Y editada un mes después: el 8 de enero del 68. Quedó incompleta: el famoso silbido sustituye a una estrofa que nunca se escribió. Os dejamos con ella.

Grande...

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