Libros que merecen la pena

'Memoria de cuatro Españas. República, guerra, franquismo y democracia'

27.04.2012 | 0 Comentarios
'Memoria de cuatro Españas', de Carlos Robles Piquer

Título: Memoria de cuatro Españas. República, guerra, franquismo y democracia.
Autor: Carlos Robles Piquer.
Editorial: Planeta. Barcelona, 2011.
Puntuación: 9.

Una de las mayores aportaciones que pueden efectuar quienes han ocupado cargos públicos relevantes es la redacción de sus memorias. Hace ya bastantes decenios que esa práctica se ha convertido en norma entre los políticos españoles, con ejemplos tan relevantes como los de Manuel Azaña, Laureano López Rodó, Leopoldo Calvo-Sotelo, José María de Areilza, Alfonso Osorio, Alfonso Guerra o José María Aznar, aunque falten por desgracia testimonios como los que podían haber dejado Francisco Franco, Luis Carrero Blanco, Carlos Arias Navarro, Adolfo Suárez o Felipe González.

El último autor que ha seguido la buena práctica es Carlos Robles Piquer, diplomático de carrera que ocupó, entre otros cargos, el de ministro de Educación en el primer gobierno de la Monarquía (1965-76), secretario de Estado de Asuntos Exteriores, embajador en Libia e Italia, y director general de RTVE.

El libro es extenso –más de 650 páginas-, lo que le permite ser detallado, y está escrito con diplomática ironía, aunque lo que más llama la atención es lo que revela de la personalidad del autor. Incluso quienes hemos tratado, con relativa asiduidad, a Carlos Robles y conocemos bien su excelente trato personal y sus reservas inagotables de sentido común, así como su condición de cuñado de Manuel Fraga, ignorábamos sus tragedias personales, sufridas durante la adolescencia y primera juventud.

Nacido en 1925, Robles pertenece a esa admirable generación de españoles que padecieron la guerra civil con todas sus consecuencias, y se comprometieron en el alma para que jamás volviera a ocurrir una desgracia semejante. La experiencia del autor fue dura como pocas: su madre murió a causa de un bombardeo aéreo, en Valencia; su padre, coronel de Intendencia, fue un “leal geográfico” del bando gubernamental o republicano, lo que no le impidió ser detenido por las milicias de izquierda, aunque pudo ser rescatado; su hermano mayor, Eduardo, era afín al Frente Popular y marchó al exilio en 1939. Ese mismo año el padre fue juzgado en consejo de guerra por los vencedores, y aunque fue absuelto no pudo continuar su carrera militar.

Carlos Robles Piquer se afilió a la Falange en su juventud, lo que no le impidió luego, como a tantos otros, promover un desenlace pacífico y democrático en la etapa final del régimen de Franco. Unas veces en su actuación pública, como director general de Cultura Popular con su cuñado Fraga en el ministerio de Información y Turismo. Otras de forma anónima, como sus colaboraciones en “La Codorniz”, en 1971-72, con el pseudónimo de “Juan Español”, una de las cuales estuvo a punto de costarle un proceso en el Tribunal de Orden Público.

Esa evolución es una de las claves del libro, que Robles explica así, al hilo de su actuación contra el golpe de Estado del 23-F: “Es posible haber trabajado –como millones de compatriotas- con ideas y principios que enmarcaron muchos años de mi vida durante el franquismo y cooperar lealmente, después, con el establecimiento y la consolidación de un sistema político democrático muy diferente de aquél”.

Lo menos valioso del libro es cierta falta de orden y la ausencia de una labor competente de edición, lo que ha impedido corregir numerosos errores: en determinado momento hace ministro a Castiella en noviembre de 1969, cuando había cesado el mes anterior; a Fernando Álvarez de Miranda le cita como presidente de las Cortes Generales, cuando lo fue del Congreso de los Diputados; los atentados del 11 de marzo de 2004 se citan como si hubieran ocurrido el 8, etc.

En fin, se trata de una plaga que afecta al buen trabajo de las editoriales, incluso en los libros de mayor éxito: En “La sombra del viento”, de Carlos Ruiz Zafón, se cita un supuesto artículo de “Le Monde” publicado en 1933, cuando dicho periódico fue fundado en 1944. Seguramente quiso decir “Le Temps”, pero el editor que supervisó el texto debió ser ya una víctima de la LOGSE. No es, por cierto, el único gazapo, puesto que también mantiene vivo a Stalin en noviembre de 1953. Aunque lo peor, en este terreno, fue la biografía sobre el Rey que escribió José Luis de Vilallonga, repleta de errores a pesar de haber sido, en teoría, supervisada por un prestigioso catedrático.

(If you're a human, don't change the following field)
Your first name.
13 + 3 =
Para prevenir spam automático, por favor, resuelve esta pregunta de matemáticas.
platon70x80

Periodista y autor de una decena de libros sobre historia contemporánea, es director de Multimedia en Radiotelevisión Madrid. En este blog lleva a cabo un seguimiento puntual de los ensayos más interesantes (no necesariamente los más vendidos) publicados en España.

La Encuesta

¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
Si
63.7%
No
36.3%