La Opinión de Hermann Tertsch

Melancolía

19.11.2010 | 4 Comentarios
Zapatero en el Congreso

No les voy a hablar hoy del Sáhara, a pesar de que nada ha mejorado. Y no sabemos lo que está pasando allí porque el apagón informativo es ya total. No sabemos que negras novedades puede haber allí, en el Sáhara occidental.

 

En Madrid más de lo mismo. La ministra Trinidad Jiménez se ha presentado ante la comisión de exteriores del Congreso poco menos que a suplicar comprensión. No la ha obtenido de ningún grupo parlamentario y ha sido, de nuevo, vapuleada. Y ha pedido un informe independiente de los hechos. Sin aclarar si también se lo quiere pedir a la policía marroquí.

 

El vicepresidente Pérez Rubalcaba había anunciado el día anterior que tiene la promesa del régimen marroquí de que se va a investigar a sí mismo. Y al parecer se da por satisfecho con este informe tan poco independiente. Pero este jueves ha habido más actividad parlamentaria porque ha comparecido el presidente del Gobierno en el Congreso. En una sesión monográfica sobre el desempleo, esa lacra que el prometió abolir en esta legislatura. Por supuesto, el presidente del Gobierno no ha hecho ejercicios de memoria al respecto. Pero si se ha percibido un cambio considerable en su actitud. De sus intervenciones ha desaparecido totalmente ese optimismo que antaño supuraban. El presidente se ha debido dar cuenta de que hace tiempo que una mayoría de los españoles considera ya un insulto a su inteligencia que se pretenda que estamos en el buen camino. No sería él si no insistiera en que hay una recuperación que solo el percibe. Pero advierte que esta no asegura un cambio irreversible de tendencia. Que es lenta e incierta en su progresión. No vayan a creer que ha habido algo parecido a una catársis. Nadie podía esperarla. Seguiremos trampeando como hasta ahora.

 

El Gobierno parece decidido a agachar la cabeza y ganar tiempo como sea. Con todas sus esperanzas centradas en que no nos llegue una catársis impuesta desde fuera, por los socios europeos y los mercados. Que podría ser brutal y dejar al Gobierno aun más noqueado de lo que está. Quienes van a estar noqueados en todo caso en estos dieciseis meses hasta las elecciones y mucho más allá serán los españoles.

 

El líder de la oposición, Mariano Rajoy, ha renovado sus esfuerzos por convencer al presidente del Gobierno de que la única solución razonable a esta parálisis peligrosa es la convocatoria de elecciones. Todos deberíamos a estas alturas saber que es un ejercicio que no lleva sino a la melancolía. Zapatero seguirá mientras pueda. Sea como sea. Pase lo que pase.

  • En http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=110900 "MÁS QUE UN LIBELO Todo cuanto Tertsch tenía que decirle a "la secta" se lo dice de golpe ... En un tratado breve, bien escrito y apto para enardecer al lector (que también eso pretende), Tertsch completa una descripción ajustada de la época, de sus males y de su principal responsable. Seguro que contribuirá a su derribo." Gracias H.T.
    20.11.2010 vincent
  • Eire – ETA; Ireland - QUIEBRA, ¿modelos para Rubalcaba-ZP? Creo que su NARCISISMO es del tipo PATOLÓGICO; según M.F. Hirigoyen: "De lo que sí existen estudios es del perfil del acosador. Según la psiquiatra Marie France Hirigoyen, se trata de perversos narcisistas, de un egocentrismo extremo que tienen una falta total de empatía con los demás y un gran deseo de poder". H.T., te recomiendo que leas detenidamente el CAPÍTULO 6. El agresor, de “El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana”, de M.F. Hirigoyen; puedes encontrarlo en: http://www.scribd.com/doc/5158605/Hirigoyen-MarieFrance-El-acoso-moral-R1 Esta es la reproducción literal de las páginas 100, 101, y 107 del CAPÍTULO 6. El agresor: “EL NARCISISMO La personalidad narcisista se describe como sigue y tiene que presentar al menos CINCO DE LAS SIGUIENTES MANIFESTACIONES: —el sujeto tiene una idea grandiosa de su propia importancia; —lo absorben fantasías de éxito ilimitado y de poder; —se considera «especial» y único; —tiene una necesidad excesiva de ser admirado; —piensa que se le debe todo; —explota al otro en sus relaciones interpersonales; —carece de empatía; —envidia a menudo a los demás; —tiene actitudes y comportamientos arrogantes. La descripción de la patología narcisista que Otto Kernberg realizó en 1975 se aproxima mucho a lo que hoy en día se define como perversión narcisista: «Los rasgos sobresalientes de las personalidades narcisistas son la grandiosidad, la exagerada centralización en sí mismos y una notable falta de interés y empatía hacia los demás, no obstante la avidez con que buscan su tributo y aprobación. Sienten gran envidia hacia aquellos que poseen algo que ellos no tienen o que simplemente parecen disfrutar de sus vidas. No sólo les falta profundidad emocional y capacidad para comprender las complejas emociones de los demás, sino que además sus propios sentimientos carecen de diferenciación, encendiéndose en rápidos destellos para dispersarse inmediatamente. En particular, son incapaces de experimentar auténticos sentimientos de tristeza, duelo, anhelo y reacciones depresivas, siendo esta última carencia una característica básica de sus personalidades. Cuando se sienten abandonados o defraudados por otras personas, suelen exhibir una respuesta aparentemente depresiva pero que, examinada con mayor detenimiento, resulta ser de enojo y resentimiento cargado de deseos de venganza, y no verdadera tristeza por la pérdida de una persona que apreciaban». Un Narciso, en el sentido del Narciso de Ovidio, es alguien que cree encontrarse a sí mismo cuando se mira en el espejo. Su vida consiste en buscar su propio reflejo en la mirada de los demás. El otro no existe en tanto que individuo, sino solamente como espejo. Un Narciso es una cáscara vacía que no tiene una existencia propia; es alguien falso que intenta crear una ilusión que enmascare su vaciedad. Su destino es un intento de evitar la muerte. Se trata de alguien a quien no se ha reconocido nunca como un ser humano y que se ha visto obligado a construirse un juego de espejos para tener la sensación de que existe. Como en el caso del caleidoscopio, por mucho que este juego de espejos se repita y se multiplique, el Narciso no deja de estar formado por el vacío.” 5 O. Kernberg, «La personnalité narcissique», en Borderline conditions and pathological narcissism, Nueva York, Jason Aronson, 1975 (trad. cast. de Stella Abreu: Desórdenes fronterizos y narcisismo patológico, Buenos Aires, Paidós, 1979, pág. 206). 6 Ovidio, Las metamorfosis. y “LA PARANOIA Los perversos narcisistas suelen presentarse como moralizadores y suelen dar lecciones de rectitud a los demás. En este sentido, se aproximan a las personalidades paranoicas. La personalidad paranoica responde a las siguientes características: —la hipertrofia del yo: orgullo, sentimiento de superioridad; —la rigidez psicológica: obstinación, intolerancia, racionalidad fría, dificultad para mostrar emociones positivas, desprecio del otro; —la desconfianza: temor exagerado de la agresividad ajena, sensación de ser una víctima de la maldad del otro, suspicacia, celos; —los juicios equivocados: interpreta acontecimientos neutros como si fueran adversos. El perverso, a diferencia del paranoico, aunque conozca perfectamente las leyes y las reglas de la vida en sociedad, juega con ellas para soslayarlas con un mayor regocijo. Desafiar las leyes es lo propio del perverso. Su objetivo es confundir a su interlocutor mostrándole que su sistema de valores morales no funciona, para luego conducirlo hacia una ética perversa. Los paranoicos toman el poder por la fuerza, mientras que los perversos lo toman mediante la seducción. También pueden recurrir a la fuerza, pero sólo cuando la seducción deja de mostrarse eficaz. La fase de violencia es en sí misma un proceso de desequilibrio paranoico: se debe destruir al otro porque es peligroso. Hay que atacar antes de ser atacado.” P.D. Creo que es una descripción escalofriante del comportamiento a todas luces objetivable – patológico de los sujetos que nos gobiernan. A ello habría que añadir las variables sociales, grupales y tribales, y también las que permitieron el advenimiento de los regímenes totalitarios del siglo XX.
    20.11.2010 vincent
  • Demoledor artículo, pero como siempre acertado. Eres genial Hermann. Saludos y caña al mono, que son pocos y cobardes.
    20.11.2010 chowk
  • Tenemos un problema con este Gobierno... y con esta oposición. Un suponer: se convocan elecciones y hay cambio de Gobierno. ¿Se va a acabar la crisis de un plumazo? ¿Vamos a tener un Gobierno eficaz y una oposición responsable? No, porque ni tenemos buenos gobernantes ni buenos aspirantes. Cada vez creo menos en la política. Bueno, más que política, lo que hacen todos estos es politiqueo de mesa camilla.
    19.11.2010 ahiestasbrunete
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