La Brújula de la Salud

Los piojos también van al cole

08.02.2011 | 0 Comentarios
piojos

Con la que está cayendo en la política internacional, nunca está demás saber apreciar los buenos gestos de sus representantes, como es el caso del primer ministro británico, David Cameron, al confirmar hace unos días que los “piojos” se habían “colado” en su residencia oficial de Downing Street saltándose todos los niveles de seguridad, a través de las cabezas de sus hijos, Nancy y Arthur.

 

Desde este modesto blog de salud, mi más sincera felicitación al Sr. Cameron por hacer frente y dar la cara ante esta “enfermedad vergonzosa y vergonzante” para la inmensa mayoría de los mortales. Y es que nadie quiere que se le llame o se le conozca como “piojoso”, a pesar de que el que más y el que menos alguna vez hemos albergado en nuestro cuero cabelludo a uno de estos insectos que viven como parásitos, aprovechándose de la gran vascularización de nuestras cabezas. Los piojos, también considerados como los “vampiros de nuestras cabezas”, son hematófogos y necesitan de sangre para poder vivir; se acoplan en nuestro cabello campando a sus anchas y con pequeñas mordeduras se van apropiando de nuestra sangre que es el alimento que necesitan para sobrevivir y para que las hembras puedan poner unos 200 huevos, que conocemos con el nombre de “liendres”.

 

Cuando producen la mordedura en nuestro cuero cabelludo, expulsan con su saliva una sustancia que coagula la sangre en el lugar de la punción, que es la que provoca la reacción alérgica que da lugar al síntoma de “alarma” del que todos queremos huir, el picor de cabeza. Suelen alojarse en la nuca y detrás de las orejas y prefieren temperaturas que no sean calurosas, pero tampoco demasiado frías, que ronden los 35º centígrados, por lo que suelen aparecer en los colegios y guarderías durante los meses de otoño, en Octubre y Noviembre, o ahora que a pesar de estar en Febrero, las temperaturas han subido un poquito y rememoran las de cualquier otoño templado.

 

El contagio, lejos de lo que la gente piensa, no se produce con “saltos” o “vuelos” de una cabeza a otra, sencillamente porque los piojos no saben ni saltar, ni volar. Se contagian por la cercanía de una cabeza a la otra: con los juegos, los intercambios de gorros, gorras, peines, cepillos, pañuelos de cabeza, horquillas, cascos de los MP3, etc, y su presencia no tiene nada que ver con las clases sociales, ni económicas y como vemos por las declaraciones del primer ministro británico, tampoco con las clases políticas, aunque es cierto que siempre se debe asociar al hecho de vivir más hacinados, como puede ocurrir en las guarderías, colegios, residencias de ancianos, cárceles, etc.

 

Detectarlos es bastante fácil si tenemos paciencia y buscamos lenta y tranquilamente en los cabellos de la cabeza, donde también encontraremos sus huevos, las liendres que se quedan fuertemente pegadas al pelo. Si sacudimos el pelo sobre un papel o una superficie oscura y se mancha de motitas blancas, seguro que se trata de caspa, porque las liendres no se sueltan fácilmente del pelo. Para limpiar el cabello de liendres, lo mejor es utilizar las liendreras, esos peines con púas un poco más alargadas de lo normal y muy finas. Y en cuanto al tratamiento se puede aplicar una loción de piretrinas o similares, que encontraremos en la farmacia y luego cubrir la cabeza con un gorro de plástico como el que se utiliza en la ducha.

 

Si se prefiere un remedio casero, nada de gasolina, aceites o alcohol porque pueden dañar a los ojos y producir alguna dermatitis en el cuero cabelludo. Sin embargo sí es recomendable una solución templada de dos partes de agua y una de vinagre, que disuelve el pegamento con el que la liendre se pega al pelo, aplicada en forma de loción y luego tapar la cabeza con una toalla durante unos 30 minutos. Y para acabar de verdad con los piojos, lo mejor será como siempre la prevención. En este caso, admitir el problema y no ocultarlo: comunicarlo en el colegio o la guardería, evitando siempre y en todo caso la estigmatización del niño, para que los maestros o profesores puedan enviar una nota a todos los padres informándoles del tema y con las más elementales normas de higiene y prevención. Por cierto, que lavarse el cabello al menos 3 veces por semana, continúa siendo recomendable para todos y también para contribuir a evitar el desarrollo de estos desagradables inquilinos. ¡Muchas gracias Sr. Cameron por su sinceridad! Una actitud saludable a imitar.
 

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El Dr. Jesús Sánchez Martos es Enfermero y Médico de vocación con gran experiencia en clínica, investigación y docencia. En la actualidad es Catedrático de Educación para la Salud de la Universidad Complutense donde trata de transmitir sus experiencias a los alumnos de Enfermería, Fisioterapia, Podología, Medicina, Farmacia y Periodismo. Desde hace 23 años desarrolla una tarea divulgativa a favor del fomento de la salud y la prevención de la enfermedad en diversos medios de comunicación. En Telemadrid dirige el espacio "La Salud al Día" en el programa Buenos Días Madrid.

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