Nos queda la música

Little Richard

05.10.2011 | 0 Comentarios
Little Richard

A él dedicamos uno de nuestros estrenos del viernes pasado. Un “Nos queda la música” que está ya en reemisión y podréis ver en diferentes horarios. El caso es que prometimos también una entrada en el blog sobre este personaje único, y aquí está.

Little Richard, parte, sin duda, de la Santísima Trinidad del rock & roll (junto a Elvis Presley y Chuck Berry). Richard Wayne Penniman: el gran histrión del rock. Un pianista, cantante y compositor nacido en 1932 y ¡aún en activo! Un ciclón que comenzó su carrera en los primeros 50. Aunque desde pequeño la música, sobre todo el góspel, había estado alrededor. En su numerosa familia (12 hermanos) y en la iglesia a la que pertenecían. El caso es que, tras unos años sin suerte con un sonido más contenido -se le lanzó como competidor de Ray Charles- dio en la diana en 1955 al grabar su primer single de rock: “Tutti Frutti”.

 

 

Fantástico “Tutti Frutti”. El mítico grito “a-uam-ba-buluba-balam-bambu” –onomatopeya de una batería- preside una canción escrita por el propio Little Richard. Que sería no solo un modelo de sus futuros temas sino del rock & roll en general. Se aupó al número 2 de la lista de rhythm’n’blues y fue el segundo gran éxito del rock & roll negro (meses después del “Maybellene” de Chuck Berry). Eso sí, la procaz letra original (con alusiones homoeróticas) tuvo que ser “suavizada” para la grabación. Bastante salvaje era ya el tema para el año 55.

La etapa que va del 55 al 57 concentra los temas míticos de este pequeño rockero (“pequeño” por su estatura). Tras “Tutti Frutti”, su siguiente single se convirtió en otro clásico instantáneo y acabó no solo encabezando la lista de “música negra” sino llegando al 6 en la lista de ventas estadounidense e incluso al 3 en el Reino Unido. El imparable “Long Tall Sally”. ¿Más clásicos? “Good Golly Miss Molly”, “Lucille”, “Ready Teddy”,…

Pero en 1957 sucedió algo. A Little Richard se le “aparecieron” unos ángeles en pleno vuelo a Sydney. Y una bola de fuego en el cielo en mitad de un concierto. Esto último era, en realidad, el lanzamiento del Sputnik, pero Richard lo consideró un mensaje para abandonar el rock… y dedicarse a Dios. Así que se puso a grabar góspel –de calidad más bien mediana- y se hizo ministro evangelista… abandonando la música “del demonio”, el maléfico rock&roll… Hasta que en 1962 un promotor inglés le consiguió una gira por el Reino Unido con unos tales Beatles de teloneros. Iba a cantar góspel pero la gente, evidentemente, le pedía rock… y reaccionaba con enorme pasión. Así que Little Richard volvió al redil en el 64 con un disco de título significativo: “Little Richard is back”. Donde rehacía clásicos de la era dorada.

A partir de ahí su historia fue la de un revival permanente, con ocasionales temas nuevos y un triunfo por todo lo alto gracias a enérgicas interpretaciones como las del “Toronto Rock and Roll Revival” de 1969, el “London Rock & Roll Show” de 1972 o “Roma”, 1988. Siempre junto a viejos compañeros en el nacimiento del rock como Jerry Lee Lewis, Chuck Berry o Gene Vincent. A estas alturas, Little Richard había empapado el rock and roll de góspel y soul, dejando una impronta indeleble en grupos que iban de la British Invasion (los Beatles, Stones, Animals…) a los cachorros del funk de los primeros 70: Sly Stone, George Clinton

Éstos también sacaron petróleo de su look siempre transgresor: sus pelucas, sus maquillajes, sus grititos, hincado de rodillas, descamisado… vamos, el repertorio habitual de sus actuaciones. En la segunda mitad de los 60, entre otras cosas, tuvo como guitarrista a un tal Jimi Hendrix y empezó a beber de forma alarmante. En los primeros 70 llegó un pico creativo gracias a una serie de discos que iban más allá del rock and roll: country, blues, funk, soul, góspel y hasta pop. También amplió su repertorio… de estupefacientes. Y así la energía… se fue agotando.

En 1977 Little Richard perdió a un hermano, dos amigos muy cercanos y un sobrino; y estuvo a punto de morir a manos de otro amigo por una deuda de drogas. Todo ello le hizo volver a la fe evangélica y renegar de su alcoholismo, su drogadicción y su bisexualidad. En el 84 falleció su madre, a la que había prometido mantener un modo de vida cristiano. Y decidió por fin conciliar su fe… con el rock & roll.

Lo dijimos al principio: Richard sigue en activo sobre los escenarios… También como predicador. Envuelto siempre en polémica, con esa permanente turbulencia interior, aunque quizá a los 78 años ya esté en paz consigo mismo.

Dicho lo cual, os recordamos que nuestra página en Facebook “Nos queda la música y Central de sonidos” sigue tan activa como siempre. Y en ella estamos haciendo actualmente tres concursos.

-Sorteamos una copia de la edición “Experience” del clásico “The Dark Side of the Moon” de Pink Floyd.

-Y dos entradas individuales para ver a The New Raemon este próximo viernes en Joy.

-Por último, hay otras dos entradas individuales para la fiesta Jabalina que tendrá lugar el sábado en Siroco con las actuaciones de grupos como Klaus & Kinski, Parade o Souvenir.

Solo tenéis que ir a nuestro Facebook y participar en los concursos. http://www.facebook.com/nosquedalamusica.centraldesonidos

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