La torre del alquimista

Lee y atiende

01.10.2010 | 0 Comentarios
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(Consejos para “chavalucos” y no tan “chavalucos”)
 
 
 
Ya hemos comentado, en alguna ocasión, la tremenda importancia de la lectura. Hoy vamos a ocuparnos de un tema fundamental para la misma, nos estamos refiriendo a la atención. La atención, que todo hay que decirlo, no solo se refiere a las cosas buenas que a uno le interesan, sino también a todo aquello que, aunque no nos gusten, debemos observar porque la situación así lo requiere.
 
 
 
 
Vamos a ir por partes, porque este es un tema de especial importancia y necesito que, aunque suene reiterativo, me prestes tu atención. Es decir, que dirijas tu interés a lo que te voy a decir. Entre todos los temas que pueden estar en este momento en tu cabeza y fuera de ella: otros pensamientos, tal vez un aparato reproductor de música, la televisión, otras personas, etc., etc., lo que te rodea, dentro y fuera de ti. Que entre todo ese amplio mundo de estímulos que te requieren, me elijas a mí. Eso significa atender, seleccionar especialmente a uno de los muchos temas que se encuentran a tu alcance y lo selecciones. Es como si entre los numerosos canales de Tv, o de las múltiples canciones de tu mp3, escogieras una.
 
 
 
 
Las personas tenemos la capacidad de centrarnos en un tema de los muchos posibles. Podemos ATENDER. Porque eso es lo que significa esta palabra:
atender.
3. intr. Aplicar voluntariamente el entendimiento a un objeto espiritual o sensible.
 
 
 
 
Claro, el diccionario de la Real academia lo dice de manera más rebuscada, pero eso es lo que queremos indicar con el término atención. Así que ya nos hemos puesto de acuerdo con el tema que queremos desarrollar. Ya sabemos de qué queremos hablar. ¿Fácil, no? Bueno, pues el asunto tiene su complicación.
 
 
 
 
 
Decía un amigo mío que si bien es bueno tener buenas ideas, la cosa no termina ahí, hay que saber aplicarlas. Y ponía un ejemplo. Imagina que alguien quisiera tener en el salón de su casa una maravillosa alfombra de piel de león. Dejando a un lado las consideraciones sobre si es justificable tal deseo, por el hecho de matar tan espléndido animal por el simple placer de tener una alfombra en su casa, analicemos las recomendaciones que daba a continuación un amigo cercano.
 
 
 
“Pues el tema no es muy complicado. Primero coges un avión y te vas a Kenia. Allí entras en contacto con los “Masai”, claro que debes hablar en “Maa”, que es una lengua neolítica, pero si no la sabes no hay problema te comunicas en “suajili”, que también lo entienden.
 
 
 
Así que te haces amigo de ellos y les convences para poder acompañarles en una de sus cacerías de leones. Antes aprendes un poco sobre como cazar con lanza, pero no te llevará mucho tiempo. Después de superadas las naturales reticencias vas con tu nuevo amigo a la sabana en busca de un león macho, si es joven y fuerte mejor, ya que la piel será más bonita. Cuando veas uno, le lanzas la lanza, mejor que le dé debajo de la pata, para que el lanzazo no estropee la piel. Luego, cuando el león esté muerto, le desollas, es decir le quitas la piel con un cuchillo bien afilado. Eso sí, con cuidado de no estropearla. Coges la piel y la llevas a casa. Ya tienes una alfombra de león. ¿Fácil, no?”
 
 
 
Lo que ocurre es que lo que le parecía tan fácil a mi amigo, a la hora de llevarlo adelante ya no es tan fácil. Y si no, intenta poner en práctica sus consejos. Es lo que llamaban en mi pueblo, el cuento de la lechera.En la idea todo es muy fácil. Llevarlo hacia adelante, en la práctica, ya es más complicado. Por eso el mundo de las ideas hay que ponerlo en conexión con el mundo de la realidad, de los hechos. Algo puede parecer muy sencillo en las palabras, pero cuesta mucho saber ponerlo en práctica en el mundo de la realidad. Son don asuntos, las ideas y la realidad, que deben ir de la mano.
Cuantas veces habremos oído decir: “Si, si, en la teoría eso que dices es muy bonito pero en la práctica…”
Lo mismo pasa con la atención, que es el tema con el que comenzamos este blog. Es muy fácil decir “atiende”, pero luego no es tan fácil llevarlo a la práctica.       
 
 
 
                                                                                                             (continuará)
 
           
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Antonio Elegido González-Quevedo, el "profesor" del programa "Cifras y Letras". Lector infatigable de los clásicos. Viajero. Humanista. Amigo del Quijote.

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