Nos queda la música

Las aventuras de Manu Chao

17.11.2011 | 0 Comentarios
Manu Chao, Nos Queda la Música

Hay artistas inquietos. Artistas realmente incapaces de estar quietos. Y luego está Manu Chao. Uno de esos músicos siempre metidos en mil proyectos y en mil colaboraciones. Mezclando estilos, instrumentos, técnicas, músicos de todo el mundo.

En sus más de 25 años de carrera, Manu ha logrado hacer de la diversidad su unidad. De la mezcla su estilo. El viernes pasado estrenamos un “Nos queda la música” sobre “las aventuras de Manu Chao”. Esta mañana temprano se ha reemitido en laOtra y esta noche tendrá un nuevo pase en Telemadrid Sat.
Por eso hemos querido reflejarlo hoy también en el blog.
Manu, sin duda, lo merece...

Manu Chao tiene raíces en el País Vasco, lugar de origen de su madre, y en Galicia, de donde es su padre. Pero él nació y se crió en París. Ciudadano del mundo -un mundo que debe haber recorrido unas cuantas veces- y políglota: canta en francés, inglés, castellano, gallego, árabe...
Le define una frase de otro de sus temas: "cuando llego… ya me he ido".
Manu, hiperactivo feroz, parece incapaz de NO tocar. Cualquier lugar le sirve para arrancarse, esté con quien esté. El mismo define su música como "cachivachi", mezcla de todo en la que todo vale...
Cuando le empezamos a conocer, en los últimos 80, prefería llamarlo "patchanka". Título también del debut de Mano Negra, banda en la que Manu estaba por entonces. La "patchanka" era una mezcla festiva de rock, ska, punk, reggae, rai, hip hop y verbena que se suavizaría en sus discos en solitario.

Pero retrocedamos aún más.
Deslumbrado por el rock and roll clásico y el punk de los Clash, Manu Chao montó su primera banda, Joint de Culasse, con 18 años, en 1980. Junto a él, su hermano Antoine Chao y su primo Santiago Casariego, que luego estarían en Mano Negra. Antes, Manu y Santi formaron el cuarteto Hot Pants, que alcanzaron cierta repercusión con su "Junky Beat".
Por entonces, a mediados de los 80 y antes de Mano Negra, grupo que se convertiría en nombre fundamental en la escena musical francesa de la época, Manu pasó también por formaciones como Los Carayos o los Wampas.
En realidad, él formaba parte de un grupo de músicos que colaboraba bajo distintos nombres y en distintas combinaciones.

Colaboración: palabra clave en su carrera.

La lista de colaboraciones de Manu Chao es casi inabarcable.
Ha grabado con muchos artistas españoles, de Joaquín Sabina a Fermín Muguruza pasando por Amparanoia, Ska P o Tonino Carotone.
Pero sus tentáculos se extienden a todo el mundo: de Jane Birkin o Noir Désir a Adriano Celentano, Tijuana No o Akli D. De hecho, ha trabajado frecuentemente con artistas africanos, como el matrimonio senegalés Amadou y Mariam. Una pareja de ciegos, de larga carrera anterior desconocida fuera de ese continente, ante la que Chao cayó rendido, convirtiéndose en su mayor valedor, produciendo su lanzamiento internacional y participando en algunas canciones.

Sí, Manu Chao puede parecer que ha estado hasta en la sopa, colaborando con todo tipo de artistas. Con la edición de "Clandestino", su debut en solitario de 1998 y, sobre todo, "Próxima estación: Esperanza", de 2001, Manu Chao se convirtió en estrella global. Y en icono: ese músico callejero y viajero dispuesto a mezclarse con el pueblo y tocar su guitarra en cualquier parte. Una especie de héroe para ese "mestizaje" que el mismo popularizó.

Pero las aventuras de Manu Chao se multiplican por todos los rincones del mundo. Es un viajero incansable cuyas andanzas han quedado retratadas en libros o en documentales, en solitario o con Mano Negra. Por donde pasa, la música le acompaña.

Pero también le gustan las conexiones con otras disciplinas artísticas. Por ejemplo, tiene un libro-disco ilustrado con los dibujos del gran Jacek Wozniak, "Sibérie M'était Contéee". En él se muestra un Manu Chao más introspectivo de lo habitual, con temas en francés que inicialmente no iban a salir publicados en nuestro país. Era simplemente otra aventura más.
Tampoco dudó en aceptar el siguiente encargo: la canción para la película "Princesas", de Fernando León. Un film sobre la prostitución cuyo clip grabó rodeado de unas cuantas prostitutas, espectadoras de excepción de un concierto “improvisado” en un conocido bar de la calle Pez: "Me llaman calle".

 

Podríamos seguir enumerando "aventuras" pero hay que ir acabando y queremos terminar hablando de su explosivo directo. Con Radio Bemba, cualquier otro grupo o incluso en solitario, la experiencia Manu Chao en directo es una de las más expansivas que se pueden disfrutar ante un escenario. Toda una aventura, sin duda.

Y por muchos años...

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José Luis Casado presenta los programas musicales de LaOtra "Nos queda la Música" y "Central de Sonidos"

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