En Resumen

Lágrimas laborales

13.02.2012 | 0 Comentarios
Blog María López Reforma Laboral

Como en los contratos, estos días es bueno fijarse en la letra pequeña de las informaciones.  Lleva su tiempo, sí, pero hay que destinar unos minutos a leer y releer la reforma laboral. Estamos en la sociedad de la información y, sin embargo, determinados comentarios denotan una absoluta desinformación sobre los grandes asuntos de la actualidad. Hecha la recomendación, vayamos a la entraña.  

No es atrevido asegurar que, ahora mismo, nadie ni sus propios autores, saben con certeza cuáles serán las consecuencias de la nueva reforma laboral, pero todos intuimos, cuáles podrían ser las primeras consecuencias que tendrá sobre el mercado laboral. El propio gobierno la tilda de 'agresiva' -  por algo será -  y la primera sensación entre los trabajadores es de un absoluto 'horror vacui'. Algunas informaciones nos consuelan recordándonos que los efectos no serán de carácter retroactivo, sí,  pero el miedo es libre y la inquietud y la desazón se generaliza en las tarteras interiores de todos.

Ahora bien, escrito esto, quienes ahora braman contra esa reforma laboral, quienes ahora tildan esas modificaciones de 'peligrosas', no olvidemos que son quienes contribuyeron paso a paso, medida a medida, a traernos hasta este punto. Carlos Cuesta (diario El Mundo)  lo resume en cinco líneas: 'Casi 5,3 millones de parados. Más de 400.000 negocios cerrados. Un millón y medio de hogares sin ingresos laborales. 12 millones de personas bajo el umbral de la pobreza. Uno de cada dos jóvenes en paro…  Ese es el bagaje de la tétrica unión entre un Gobierno inconsciente hasta el extremo, el del PSOE, y unos sindicatos egoístas hasta la saciedad, CCOO y UGT'.

Está visto que suceda lo que suceda, aquí el que se queda solo es el trabajador y el parado. Nadie les va a solucionar la papeleta llegado el momento de estar sin empleo o sin sueldo. El problema es para quien se queda en la calle, y si algo,  han demostrado los sindicatos durante el gobierno de Zapatero, es que los trabajadores y los obreros que lucen en sus siglas, no han sido su prioridad absoluta.

Se les ha visto más en el fuego de las trincheras, en el de la memoria histórica o en el del juez Garzón sentenciado, que en el sacar cara y pecho por el trabajador, el parado, el autónomo o el comercio y la empresa cerrados. No es opinión, ahí están las hemerotecas y la última encuesta realizada por Sigma 2 que le ha puesto cifra: el 83% de los parados no se ha sentido defendido por los sindicatos.

Ahora, el Gobierno ha movido ficha, los agentes sociales también, y a quienes estamos en medio, a quienes pagaremos las consecuencias, sólo nos queda apelar a la responsabilidad y recordarles que hay quienes prefieren el sacrificio, antes que quedarse sin trabajo. Todo ello sin olvidar un pequeño detalle democrático, que esos quienes, recientemente, han votado.

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María López, es subdirectora de informativos. Además, de lunes a viernes, se ocupa del resumen de prensa del "Círculo a Primera Hora".

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