La primera vez que te vi

La primera vez que te vi…'El cebo'

10.10.2014 | 0 Comentarios
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La primera vez que vi “El cebo” (Ladislao Vadja, 1958) fue en la Segunda Cadena, durante uno de aquellos memorables viernes de cine que nos regalaba aquella Clave de la que tantas veces les he hablado; yo era muy pequeño, 8 o 9 años debía de haber cumplido, y no tenía la menor idea de lo qué era una coproducción. Ahora bien sé que las coproducciones pueden tener mucho peligro y ser hibridaciones soporíferas. No es el caso, porque “El cebo”, resultado de la colaboración entre España, Suiza y Alemania, es lo que se denomina una “rara avis”, y estoy seguro de que en las respectivas filmografías de los países participantes en su rodaje no existe una película semejante. Sí que es cierto que existen films precedentes y posteriores con una temática similar, la caza y captura de un depredador de niños, material por desgracia de plena vigencia informativa, como prueban la obra maestra de Fritz Lang “M, el vampiro de Düsseldorf”, de 1931…

…y la casi desconocida en España “Never Take Sweets from a Stranger” dirigida por Cyril Frankel para la productora Hammer.

Pero “El cebo”, por la audacia de su planteamiento y su sobriedad sobrecogedora, a lo largo de las décadas desde su estreno ha demostrado ser un verdadero diamante fílmico de carácter imperecedero.

“El cebo” es cine negro pero va mucho más allá del propio género noir.

Es la película “El cebo” un thriller, pero también es cine psicológico muy del gusto de la época en que fue filmada, postrimerías de los 50. Ambientada en un entorno rural, fronterizo, centroeuropeo, ámbito frío como el de muchos de los dramas de Bergman, ásperos y brutales, la película “El cebo” es espeluznante. No es para menos ya que su argumento versa sobre el reto que se le presenta a un inspector de policía al borde de la jubilación de capturar a un asesino de niñas del que únicamente se sabe que transita en coche y viste de negro.

No recurre “El cebo” a trucos maximalistas ni apabulla con un montaje vertiginoso, y por supuesto no exhibe atrocidades; tampoco acribilla con música disonante ni abunda en triquiñuelas sentimentales para meterse al público en el bolsillo. La eficacia de “El cebo” consiste en sugerir, inducir, invitar al espectador a que sume dos y dos, a que se ponga –desde la distancia- en el lugar de una madre, de un padre, de un policía que se preguntan qué clase de monstruo puede aniquilar la inocencia y la vida de los más débiles, los niños.

Ladislao Vadja fue un genio multitarea del Séptimo Arte (ejerció como productor, director, montador y director artístico) que nació un día cualquiera en Budapest y se murió otro día cualquiera en Barcelona: durante los 60 años justos que mediaron entre uno y otro momento Vadja nos regaló maravillas como “Marcelino pan y vino”, “Un ángel pasó por Brooklyn”, “Tarde de toros”, “El cebo” y “Mi tío Jacinto”.

Les cito sólo algunas de las obras que dirigió en España porque lo cierto es que Vadja se recorrió media Europa realizando otras muchas películas con discreción de artesano y precisión de relojero.

Vadja deslumbró en los festivales de Venecia y Berlín. Pero ¿se le estudia hoy en nuestras facultades de Comunicación y nuestras Escuelas de Cinematografía?
A Buñuel, Bardem y Berlanga, sí, lógicamente. ¿Pero y a Vadja? ¿Y a Neville?

Hay demasiado cine olvidado, olvidado por mero desinterés, por no tener que hacer el esfuerzo de recordarle.

No es un hecho demasiado divulgado fuera de los ámbitos cinéfilos, pero durante los años 50, aquí mismo, en España, se hizo pero que muy buen cine negro. Alrededor de la denominada “escuela de Barcelona” gente como Nieves Conde, Javier Setó, Miguel iglesias e Ignacio Iquino entre otros, a lo tonto a lo tonto conformaron un género policiaco de magnífico pulso que poco tiene que envidiar al de los buenos clásicos de Hollywood.

“El cebo” –lo aclaro- no se puede enmarcar dentro de aquella corriente de creadores de Barcelona pero es un soberbio thriller que cierra con brillantez una década prolífica alrededor de un género inmortal al que en este país, hoy día, se rinde muy poco culto.
 

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JMALBELDA_CINE

Un blog de cine desde el que rememoro dónde y cuándo vi por vez primera las películas que han marcado mi vida. Mezcla de cinefilia y de recuerdos autobiográficos, pero también retrato de épocas y lugares determinados de nuestra Historia: salas de cine que desaparecieron hace tiempo o que fueron reconvertidas, pases extravagantes en la Filmoteca del Doré, furtivos cineclubs en la madrugada, inverosímiles sesiones continuas en cines de barrio, videoclubs de hoja caduca a la vuelta de esquina y avistamientos fortuitos en viejas televisiones en blanco y negro y con antena de cuernos que difundían por el UHF las más preciadas joyas del Séptimo Arte.

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